El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que la actividad económica sufrió una contracción en febrero de 2026: el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) cayó 2,6% respecto de enero en términos desestacionalizados y registró una baja de 2,1% en la comparación interanual. Este retroceso constituye el peor desempeño mensual desde diciembre de 2026 y refleja una combinación de factores temporales y desequilibrios sectoriales que explican por qué algunos sectores avanzan mientras otros se retraen.
Panorama general y causas señaladas
La lectura del informe revela una recuperación fragmentada: las actividades vinculadas a la exportación mantuvieron impulso, pero la demanda doméstica mostró signos de debilitamiento. El ministro de Economía, Luis Caputo, señaló que parte de la caída obedeció a efectos de calendario —en 2026 el mes contó con dos días hábiles menos que en 2026— y a la incidencia de un paro general que afectó la producción. Además, Caputo destacó que el indicador de tendencia-ciclo permaneció en terreno positivo, con una suba de 0,1% m/m, lo que según el Gobierno sugiere que la dinámica subyacente no quedó comprometida por el dato puntual.
Sectores que impulsaron y su relevancia
En la comparación interanual, ocho de los quince sectores que componen el EMAE mostraron crecimiento en febrero de 2026. La pesca fue el rubro con mayor expansión, con un aumento de 14,8%, seguida por la explotación de minas y canteras, que creció 9,9%. Agricultura, ganadería, caza y silvicultura también contribuyeron positivamente con un crecimiento de 8,4%. Estos sectores aportaron 0,8 puntos porcentuales a la variación anual, explicando buena parte del sesgo favorable que contrarresta las caídas observadas en segmentos orientados al mercado interno.
Impacto de la minería y el agro
La mejora en minería y en actividades agropecuarias funciona como amortiguador del derrumbe en otras ramas: exportaciones, precios internacionales y demanda externa explican la sólida performance de esos rubros. El peso relativo de la minería y la agricultura en la canasta del EMAE hizo que su crecimiento tuviera una incidencia significativa en la cifra agregada, aunque no fue suficiente para neutralizar las pérdidas registradas en industrias orientadas al mercado local.
Ramas con contracción y su efecto en el agregado
El informe también exhibe caídas notables en sectores clave para el consumo interno. La industria manufacturera retrocedió 8,7% interanual, mientras que el comercio mayorista, minorista y reparaciones mostró una disminución de 7,0%, restando en conjunto 2,2 puntos porcentuales a la variación anual del EMAE. Otros rubros con caídas importantes fueron electricidad, gas y agua, y algunos componentes vinculados a impuestos netos de subsidios y administración pública, lo que refleja una debilidad generalizada en la demanda doméstica.
Señales desde la industria metalúrgica
Los datos sectoriales adicionales, como los relevados por cámaras industriales, coinciden en señalar tensión: la actividad metalúrgica mostró contracciones, con una caída interanual y una utilización de capacidad que se ubica en niveles bajos —alrededor del 41,8%, según reportes—. Dentro de la industria, algunos subsectores como autopartes y maquinaria agrícola registraron resultados positivos, lo que sugiere diferencias internas en la recuperación productiva.
Perspectivas y medidas públicas
Frente a este escenario mixto, el Gobierno apuesta a medidas de estímulo para revertir la caída del consumo y facilitar crédito: entre ellas se mencionó la reducción de encajes bancarios, una iniciativa destinada a ampliar la capacidad de préstamo de las entidades financieras. Analistas privados, por su parte, destacaron que ciertos factores temporales —como el fin de una gran cosecha de trigo— explican parte del bache en febrero y esperan una recuperación en meses siguientes, aunque advierten que la normalización demandará mayor tracción del consumo interno y de la inversión.
En síntesis, el dato de febrero de 2026 confirma una recuperación económica sectorizada: mientras la pesca, la minería y el agro empujan la actividad hacia arriba, la industria manufacturera y el comercio ejercen una presión negativa significativa sobre el agregado. El futuro cercano dependerá de la eficacia de las políticas para activar el crédito y de la evolución de la demanda doméstica.