El 1 de febrero de 2026, Costa Rica se prepara para una jornada electoral que promete ser decisiva para su futuro político. En esta ocasión, los votantes elegirán al presidente, dos vicepresidentes y 57 diputados para la Asamblea Legislativa. Este proceso se desarrolla en un ambiente de notable fragmentación política y un alto índice de indecisión entre los electores. ¿Cuáles son los temas que marcarán esta contienda? La seguridad pública, la inclusión financiera y la modernización del Estado se perfilan como los ejes centrales del debate.<\/p>
Según la Constitución, para que un candidato sea declarado vencedor en la primera vuelta, debe obtener al menos un 40% de los votos válidos. Si no se alcanza este umbral, se convocará una segunda vuelta el 5 de abril. El nuevo Congreso comenzará a funcionar el 1 de mayo, mientras que el presidente electo asumirá el cargo el 8 de mayo.<\/p>
El panorama electoral: un oficialismo sólido frente a una oposición dispersa<\/h2>
Las encuestas previas indican que Laura Fernández, candidata del Partido Pueblo Soberano (PPS), lidera la intención de votos con cerca del 40%. Su popularidad se beneficia del respaldo del presidente saliente, Rodrigo Chaves, quien no puede postularse a un segundo mandato debido a la prohibición constitucional de reelección inmediata. Otros candidatos, como Álvaro Ramos del Partido Liberación Nacional (PLN), obtienen menos del 10%, mientras que Claudia Dobles, Fabricio Alvarado y Ariel Robles se sitúan entre el 3% y 5%.<\/p>
Sin embargo, el número de indecisos supera el 30%, lo que podría ser determinante para decidir si habrá una victoria directa o la necesidad de una segunda vuelta electoral.<\/p>
Temas clave en la agenda electoral<\/h3>
Durante la campaña, la seguridad pública ha emergido como el tema central. Este asunto cobra relevancia en un contexto donde el narcotráfico ha aumentado su presencia. Las propuestas de los candidatos incluyen un posible endurecimiento de las políticas de seguridad, reflejando la creciente preocupación de la población por la violencia y la criminalidad. Además, los aspirantes a la presidencia han presentado iniciativas para la transformación digital del Estado y la inclusión financiera, buscando modernizar el sistema económico del país.<\/p>
Entre las propuestas más relevantes se encuentran planes para fomentar el ecosistema fintech, actualizar infraestructuras esenciales y promover el uso de pagos electrónicos, especialmente en el transporte público. También se mencionan esfuerzos por simplificar trámites fiscales y aduaneros, fortalecer la ciberseguridad y establecer marcos regulatorios para la economía digital.<\/p>
Desafíos legislativos y gobernabilidad en la nueva Asamblea<\/h2>
La elección legislativa anticipa un Congreso altamente fragmentado, con más de 20 partidos compitiendo. Esta situación dificulta la posibilidad de que un solo partido obtenga la mayoría simple de 29 votos. Este escenario presenta un reto para la gobernabilidad, ya que requerirá una constante negociación interpartidaria para asegurar el quórum necesario y avanzar en la agenda legislativa.<\/p>
La renovación de las 57 bancas de la Asamblea Legislativa se desarrollará en un clima de incertidumbre electoral, con un elevado número de votantes indecisos y un sistema de asignación proporcional que plantea barreras adicionales para nuevas fuerzas políticas, especialmente aquellas que no provienen de las provincias más pobladas.<\/p>
El impacto de los votantes jóvenes en la contienda<\/h3>
El contexto electoral también destaca la participación de jóvenes como Carla Miranda, quien, a sus 18 años, votará por primera vez. Ella ha expresado su entusiasmo por informarse acerca de las propuestas de los partidos, en contraste con la percepción de que muchos votantes no investigan a fondo las plataformas políticas. Esta participación juvenil podría ser crucial en la definición del rumbo electoral.<\/p>
La jornada electoral se desarrolla en un ambiente de polarización y tensión. Aunque el presidente Chaves no compite directamente, su influencia en el proceso es notable. La candidata oficialista, Laura Fernández, busca superar el 40% necesario para evitar una segunda vuelta, mientras que la ciudadanía enfrenta decisiones que podrían cambiar el rumbo de la democracia en Costa Rica.<\/p>



