El peón que avisó sobre los fugados del triple crimen de General Rodríguez nunca cobró la recompensa prometida

Han pasado diez años desde que el caso del triple crimen de General Rodríguez conmocionó a la sociedad argentina. En el centro de esta historia se encuentra Martín Franco, un peón rural que, a pesar de haber proporcionado información crucial para la captura de los responsables, nunca recibió la recompensa prometida. Este relato no solo se trata de una injusticia personal, sino que también plantea interrogantes sobre la efectividad del sistema de recompensas en el país.

El contexto de la fuga y la recompensa ofrecida

El 27 de diciembre de 2015, Víctor Schillaci y los hermanos Martín y Cristian Lanatta se escaparon del penal de General Alvear, desatando un operativo policial a gran escala. La recompensa de dos millones de pesos ofrecida por el gobierno de la provincia de Buenos Aires buscaba motivar a la población a colaborar en la captura de estos fugitivos. Fue en este contexto que Franco, que trabajaba en una arrocera de Cayastá, se convirtió en el informante clave.

La información crucial de Martín Franco

Mientras se encontraba en su trabajo, Franco observó la presencia de los tres fugitivos y decidió alertar a las autoridades. «Fui yo quien alertó a la policía», declaró en una reciente conversación. A pesar de haber cumplido con todos los trámites necesarios para reclamar la recompensa, su solicitud nunca fue atendida. “La gente me decía que merecía el pago, ya que fui el último en verlos antes de su captura”, añadió Franco, quien se siente frustrado por la falta de respuesta oficial.

La lucha por la justicia y la recompensa

A medida que han pasado los años, la situación de Franco ha cambiado drásticamente. Su trabajo en la arrocera se vio interrumpido y, desde entonces, ha tenido dificultades para encontrar un empleo estable. “No tengo un trabajo fijo, lo que complica mi situación económica”, lamentó. La falta de la recompensa prometida es un golpe adicional a su ya inestable situación financiera. “Creo que la recompensa fue un verso”, afirmó con desánimo, refiriéndose a la falta de cumplimiento por parte del gobierno.

Reflexiones sobre el sistema de recompensas

Este caso pone en evidencia las fallas en el sistema de recompensas implementado en el país. La promesa de un pago por información puede no ser suficiente si no se cumplen las expectativas de aquellos que colaboran. La falta de respuestas a los reclamos de Franco plantea dudas sobre la efectividad y la seriedad del gobierno en tratar con los ciudadanos que contribuyen a la seguridad pública.

El desenlace de la fuga y el juicio

Finalmente, los prófugos fueron recapturados el 11 de enero de 2016, gracias a la información proporcionada por Franco. Durante su tiempo en la clandestinidad, los fugitivos protagonizaron una serie de delitos, incluidos tiroteos y la toma de rehenes. En total, enfrentaron cuatro juicios, recibiendo diversas condenas por sus actos delictivos.

Sin embargo, a pesar de la recaptura de estos criminales y de la importante ayuda que brindó Franco, la historia de su reclamo por la recompensa permanece sin resolución. A medida que se acerca el décimo aniversario de la fuga, el eco de sus palabras resuena más fuerte: “A pesar de haber alertado a las autoridades, no recibí lo que me prometieron”. La lucha de Martín Franco nos recuerda que la justicia no solo debe ser un concepto, sino también una práctica que respete y valore la colaboración de los ciudadanos.