El 5 de febrero de, se reportó el asesinato de Santiago Gallón Henao en Toluca, México. Este suceso ha reavivado el interés por la figura controvertida de Gallón, conocido por su vinculación con grupos paramilitares en Colombia y su relación con el ex presidente Álvaro Uribe Vélez. Gallón, junto a su hermano Pedro, adquirió notoriedad en la década de los noventa tras su implicación en el asesinato del futbolista Andrés Escobar, un episodio que ha dejado una huella imborrable en la memoria colectiva de Colombia.
La historia de Santiago Gallón comienza en 1994, cuando él y su hermano fueron protagonistas de un trágico evento que conmocionó al país. Tras un partido donde Escobar cometió un error fatal, los hermanos Gallón lo hostigaron en una discoteca en Medellín. La situación culminó en un violento ataque, donde el conductor de los hermanos, Humberto Muñoz, disparó y acabó con la vida del futbolista. Este hecho resonó como un eco de la violencia que asolaba a Colombia. A pesar de la condena de Muñoz, los hermanos fueron exonerados, lo que generó un profundo descontento social.
Un camino marcado por la violencia
A lo largo de los años, Gallón y su hermano se asociaron con la creación de grupos paramilitares en Colombia. En 2009, ambos admitieron su participación en la formación de grupos armados ilegales, siendo considerados figuras clave en el desarrollo de la violencia paramilitar en la región. En particular, el Bloque Metro, una facción de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), se benefició de sus conexiones y recursos. La red de corrupción e impunidad que rodeaba sus acciones les permitió operar sin mayores consecuencias durante años.
Vínculos con el poder político
Las conexiones de Santiago Gallón con el poder político colombiano son innegables. Se ha sugerido que su relación con Álvaro Uribe iba más allá de lo superficial. A través de sus actividades empresariales, Gallón mantuvo una cercanía con el ex presidente, quien ha enfrentado acusaciones de corrupción y manipulación de testigos. Durante un juicio relacionado con estas acusaciones, el nombre de Gallón emergió, aunque Uribe se distanció rápidamente, alegando que se trataba de un ataque a su reputación.
La historia reciente de Gallón incluye su inclusión en la lista Clinton de narcotraficantes en, un hecho que resalta la gravedad de sus acciones en el tráfico de drogas. En, fue arrestado nuevamente en Cúcuta, aunque logró evitar la extradición, un destino que muchos de sus asociados no han podido eludir. Esta constante protección ha suscitado interrogantes sobre el verdadero alcance de su influencia y los lazos que mantenía con el poder judicial colombiano.
Un legado de violencia y narcotráfico
El legado de Santiago Gallón es complejo, marcado por actos de violencia y un entramado de relaciones que cruzan los límites de lo legal. A medida que se revelan los detalles de su asesinato en México, surge la pregunta de cómo su vida estuvo impregnada por un ciclo de violencia que parece no tener fin. Su muerte, a manos de un desconocido en un restaurante, refleja la naturaleza impredecible de quienes están involucrados en el narcotráfico y el crimen organizado.
El caso de Gallón también sirve como un recordatorio de la historia de Colombia, donde el narcotráfico y la violencia han dejado una profunda marca en la sociedad. La falta de justicia y rendición de cuentas continúa siendo un problema que afecta a millones. La figura de Santiago Gallón, desde sus días de notoriedad hasta su trágica muerte, resuena como un símbolo de las luchas que aún enfrenta el país.



