El año 2026 se presenta como un punto de inflexión en el contexto geopolítico, donde el papel de Estados Unidos se convierte en un factor de riesgo significativo para el equilibrio global. La administración de Donald Trump ha reconfigurado las dinámicas internacionales, dejando atrás el orden establecido que había sido cuidadosamente construido tras la Segunda Guerra Mundial.
En este escenario, la reciente intervención militar en Venezuela, que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro, ha encendido las alarmas en diversas naciones, especialmente en China. Este episodio no solo ha alterado la situación en América Latina, sino que también ha puesto en tela de juicio los principios de soberanía nacional y derecho internacional.
La respuesta internacional a la intervención de EE.UU.
La reacción de Beijing ha sido contundente. El presidente Xi Jinping condenó la acción de EE.UU. como un acto de intimidación unilateral. Desde la perspectiva china, este ataque no representa únicamente un conflicto regional, sino un desafío directo a las normas internacionales establecidas. Como afirma el experto en geopolítica Gao Jian, lo que ocurre en Venezuela es un indicativo de cómo Washington está dispuesto a redefinir los límites de la dominación hemisférica a través de la fuerza.
Un llamado a la defensa de la soberanía
China ha instado a la comunidad internacional a respetar el derecho de cada nación a decidir su destino. En este sentido, el ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, subrayó que ningún país debería actuar como el juez del mundo. Esta retórica resuena en el ámbito global y evidencia la creciente tensión entre las potencias.
El análisis de Gao enfatiza que la acción estadounidense marca un precedente peligroso, donde cualquier gobierno que se oponga a los intereses de EE.UU. podría ser objeto de acciones similares. Esto no solo desestabiliza la situación en Venezuela, sino que también lanza un mensaje claro sobre el poder hegemónico de Washington.
Implicaciones económicas de la intervención
Más allá de la cuestión política, la intervención en Venezuela tiene profundas repercusiones económicas. China ha invertido más de 60 mil millones de dólares en el país sudamericano, principalmente a través de préstamos respaldados por petróleo. Esta relación ha convertido a Venezuela en un socio clave en la estrategia de seguridad energética de Beijing. La captura de Maduro plantea interrogantes sobre el futuro de estas inversiones y la deuda que Venezuela tiene con China.
La Doctrina Monroe reformulada
En este nuevo contexto, se ha revivido la Doctrina Monroe, que históricamente ha sido una manifestación del interés estadounidense en América Latina. Trump, al referirse a este legado, ha acuñado el término Doctrina Donroe, insinuando una reafirmación del control estadounidense sobre la región. El secretario de Estado, Marco Rubio, ha enfatizado que no se permitirá que potencias externas, especialmente China, influyan en el hemisferio occidental.
Desde la perspectiva china, esta retórica es vista como un intento de regresar a una era de imperialismo, donde América Latina es considerada el patio trasero de EE.UU. Gao critica esta visión como un anacronismo que ignora las aspiraciones soberanas de las naciones latinoamericanas.
Reflexiones sobre el orden internacional
La intervención en Venezuela ha reavivado el debate sobre la viabilidad del multilateralismo frente al unilateralismo estadounidense. A medida que el sistema internacional se enfrenta a esta presión, muchos se preguntan si realmente estamos viendo un cambio hacia un mundo multipolar o si el dominio militar estadounidense sigue siendo preponderante.
Gao sostiene que al priorizar la ley nacional por encima de las normas internacionales, EE.UU. está socavando el mismo orden que dice proteger. Esta dinámica podría tener consecuencias a largo plazo en la estabilidad global y en las relaciones internacionales.
En este escenario, la reciente intervención militar en Venezuela, que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro, ha encendido las alarmas en diversas naciones, especialmente en China. Este episodio no solo ha alterado la situación en América Latina, sino que también ha puesto en tela de juicio los principios de soberanía nacional y derecho internacional.0


