El Hito del Aeropuerto Binacional Tijuana-San Diego: Una Nueva Era de Conectividad

El concepto de un aeropuerto binacional comenzó a tomar forma tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. La ubicación estratégica del Aeropuerto Internacional de Tijuana, justo al otro lado de la frontera con Estados Unidos, lo convierte en un punto clave para los viajeros. Su pista, que se extiende en dirección sureste-noroeste, obliga a los pilotos a maniobrar con cuidado para evitar ingresar al espacio aéreo estadounidense.

Por otro lado, el Aeropuerto Internacional de San Diego, situado a solo 24.7 millas al norte, enfrenta limitaciones significativas para expandirse debido a su cercanía con la ciudad y la bahía. Esto lo convierte en el aeropuerto más transitado de un solo acceso en el país. En 2006, la Marina de los Estados Unidos dejó claro que las expansiones en sitios como las bases militares cercanas no eran viables. Así, el aeropuerto binacional se presentó como una solución posible, aunque complicada.

Los hechos

La realización de este proyecto dependía de la colaboración entre diversos actores en ambos lados de la frontera. Desde hace años, varios emprendedores han intentado establecer conexiones aéreas transfronterizas. Figuras como el empresario Ralph Nieders, el magnate inmobiliario Malin Burnham y el economista mexicano Luis De La Calle han explorado distintas alternativas.

Antes de la creación del Cross Border Xpress, hubo intentos fallidos de desarrollar un aeropuerto transfronterizo denominado Twin Ports, que buscaba combinar el terreno de Brown Field en San Diego con el Aeropuerto de Tijuana. Sin embargo, problemas de financiamiento y adquisición de terrenos en el lado estadounidense obstaculizaron estos esfuerzos. Además, se requerían permisos presidenciales de ambos países para establecer un nuevo cruce fronterizo.

Interés creciente y colaboración

Con el tiempo, el Grupo Aeroportuario Pacifico (GAP), que opera el aeropuerto de Tijuana, mostró un creciente interés por el proyecto. Enrique Valle Alvarez, director del aeropuerto, fue un firme defensor de la iniciativa, apoyado por grupos como la Cámara de Comercio Regional de San Diego y la Corporación de Desarrollo Económico del Sur del Condado.

Desarrollo del proyecto

Un aspecto crucial para el éxito del proyecto fue la adquisición de terrenos en San Diego, un paso que se concretó junto con los permisos necesarios en agosto de 2010. Sin embargo, surgió un desafío importante: el costo estimado de 8 millones de dólares anuales para el Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza de EE. UU. (CBP), que exigió que el desarrollador asumiera este gasto, argumentando que se trataba de una empresa privada.

Con el liderazgo de Alan Bersin, ex presidente de la Autoridad del Aeropuerto Regional del Condado de San Diego y luego secretario de Seguridad Nacional para Asuntos Internacionales, se llegó a un acuerdo para que los operadores del terminal transfronterizo cubrieran los costos del CBP. La financiación del proyecto fue respaldada por socios estratégicos de GAP, incluyendo a Eduardo Sanchez-Navarro y Sam Zell de Equity Group Investments, quienes facilitaron la compra de la tierra necesaria para el terminal y el área de estacionamiento.

La inauguración del Cross Border Xpress

Las dudas sobre la viabilidad del terminal transfronterizo persistían, especialmente en caso de que México decidiera cerrar la frontera, lo que podría convertir el terminal de San Diego en un elefante blanco. Irónicamente, fue durante la pandemia de COVID-19 cuando la frontera se cerró temporalmente.

Finalmente, después de superar todos los obstáculos, la construcción del Cross Border Xpress comenzó en junio de 2014, bajo la dirección del arquitecto Ricardo Legorreta. Se realizaron arreglos especiales para que la empresa constructora Turner pudiera edificar el puente que cruzaría la frontera y establecer las conexiones necesarias en el terminal de Tijuana.

El 9 de diciembre de 2015, el terminal abrió sus puertas, permitiendo a los pasajeros utilizar un puente seguro de 390 pies que conecta ambos países, eliminando así las largas esperas en otros cruces terrestres. El terminal de San Diego incluso recibió un código de aerolínea: TJC, ofreciendo acceso a 40 destinos en México y dos en China, además de Phoenix en EE. UU.

Reflexiones a diez años de su apertura

Por otro lado, el Aeropuerto Internacional de San Diego, situado a solo 24.7 millas al norte, enfrenta limitaciones significativas para expandirse debido a su cercanía con la ciudad y la bahía. Esto lo convierte en el aeropuerto más transitado de un solo acceso en el país. En 2006, la Marina de los Estados Unidos dejó claro que las expansiones en sitios como las bases militares cercanas no eran viables. Así, el aeropuerto binacional se presentó como una solución posible, aunque complicada.0

Por otro lado, el Aeropuerto Internacional de San Diego, situado a solo 24.7 millas al norte, enfrenta limitaciones significativas para expandirse debido a su cercanía con la ciudad y la bahía. Esto lo convierte en el aeropuerto más transitado de un solo acceso en el país. En 2006, la Marina de los Estados Unidos dejó claro que las expansiones en sitios como las bases militares cercanas no eran viables. Así, el aeropuerto binacional se presentó como una solución posible, aunque complicada.1