Después de más de un cuarto de siglo de negociaciones, el tan esperado acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y el bloque sudamericano Mercosur está listo para ser firmado este sábado en Asunción, Paraguay. Este pacto no solo representa un hito en las relaciones comerciales, sino que también crea una de las zonas de libre comercio más grandes del mundo, abarcando un mercado que incluye a más de 700 millones de consumidores y contribuye significativamente al Producto Interno Bruto global.
La ratificación del acuerdo se produce en un contexto de creciente proteccionismo y tensiones comerciales a nivel internacional, especialmente ante el aumento de políticas arancelarias por parte de Estados Unidos. La firma de este pacto, que busca eliminar aranceles en más del 90% del comercio bilateral, es vista como una medida crucial para fortalecer la economía europea y diversificar sus mercados.
Un acuerdo histórico
Las negociaciones entre la UE y Mercosur comenzaron en 1999, con Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay como miembros fundadores. Bolivia también forma parte del bloque, aunque no estará incluida en este acuerdo específico. A pesar de las tensiones y la oposición de ciertos sectores europeos, especialmente los agricultores franceses, el pacto ha logrado avanzar hacia su firma.
Reacciones y preocupaciones
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha calificado la firma del acuerdo como un ‘día histórico para el multilateralismo‘, argumentando que esta alianza es fundamental en un mundo cada vez más polarizado. Sin embargo, no todos los países de la UE están de acuerdo. Francia, Irlanda, Polonia, Hungría y Austria han expresado su oposición, temiendo que el acuerdo perjudique a sus agricultores al permitir la entrada de productos más económicos de Sudamérica.
Oportunidades y desafíos
El tratado facilitará el acceso a productos europeos como automóviles, maquinaria, vinos y destilados en los mercados de Mercosur. Por su parte, Sudamérica podrá exportar carne, azúcar, arroz, miel y soja a Europa con menos restricciones. Este intercambio está diseñado para beneficiar a las industrias de ambos lados del Atlántico, creando nuevas oportunidades comerciales y fortaleciendo la cooperación económica.
Impacto en el medio ambiente
No obstante, el acuerdo también ha suscitado preocupaciones sobre su impacto ambiental. Grupos ecologistas advierten que el aumento de la producción agrícola, especialmente en Brasil, podría exacerbar la deforestación en la Amazonía. Las previsiones indican que este pacto podría llevar a un incremento de entre el 5% y el 15% en la deforestación, afectando gravemente a los ecosistemas locales.
A pesar de las promesas de que el acuerdo ayudará a proteger productos europeos de calidad, como el queso parmesano, la oposición de los agricultores europeos sigue siendo fuerte. En respuesta a estas preocupaciones, la Comisión Europea ha propuesto la creación de un fondo de crisis y medidas de salvaguardia para mitigar posibles daños en el sector agrícola.
Próximos pasos
Una vez que se firme el acuerdo, este deberá ser ratificado por los miembros de Mercosur y el Parlamento Europeo. La aprobación en esta última instancia no está garantizada, dado el escepticismo de varios estados miembros respecto a los posibles efectos en sus economías agrícolas. A pesar de esto, algunos analistas consideran que este acuerdo podría ser un paso importante hacia un futuro más integrado y cooperativo entre Europa y Sudamérica.



