La imagen de un niño con un gorro azul con orejas, sujetado por agentes federales, se transformó en un emblema de la crisis migratoria. Ese menor, identificado como Liam Conejo Ramos, tenía 5 años cuando fue detenido en su hogar en Columbia Heights, Minnesota, y trasladado en avión a un centro de detención familiar en Texas. La repercusión pública creció hasta confundirse con un gesto artístico en el Super Bowl: el niño que apareció en escena no era Liam, sino un actor, pero la confusión puso en evidencia la magnitud del interés mediático alrededor del caso.
Detrás de la foto hay una travesía y una batalla legal. La familia, originaria de Ecuador, presentó una solicitud de asilo tras cruzar la frontera por Brownsville, Texas; llegaron legalmente y siguieron los trámites por la vía CBP1. Aun así, el 20 de enero de 2026 agentes de ICE detuvieron a Liam junto a su padre, Adrián, y los trasladaron al South Texas Family Residential Center, conocido como Dilley, donde el niño enfermó y vivió condiciones que sus familiares describen como inadecuadas.
Detención, salud y condiciones en los centros
El relato de la familia detalla que, tras la detención, Liam presentó síntomas como fiebre, vómitos y diarrea. En sus testimonios, los padres denunciaron la falta de acceso oportuno a medicación y atención médica en Dilley. Organizaciones y reportes periodísticos han documentado problemas similares: escasez de agua potable, atención sanitaria limitada y casos de enfermedades contagiosas. Dilley ha sido señalado por defensores de derechos humanos como un lugar que no reúne las condiciones adecuadas para la detención de familias, un término que describe la reclusión conjunta de padres e hijos en instalaciones migratorias.
Impacto emocional en los niños
El trauma psicológico es una consecuencia destacada por especialistas. Los padres de Liam relatan noches sin sueño y miedo constante a la separación. Expertos en salud mental advierten que la detención prolongada y la exposición a procedimientos agresivos pueden generar secuelas duraderas en el desarrollo infantil. En el caso de Liam, además del cuadro físico, se documentó un retroceso en su bienestar emocional desde la llegada al centro.
Aspectos legales y la respuesta del gobierno
El Departamento de Seguridad Nacional presentó una moción para acelerar la deportación y poner fin a la solicitud de asilo de la familia, un movimiento que ocurrió a comienzos de febrero de 2026. Ante esta acción, abogados defensores lograron ganar tiempo en tribunales: el 6 de febrero un juez concedió una prórroga para fortalecer la petición de asilo. Sin embargo, la familia aún enfrenta incertidumbre: el gobierno insiste en versiones que difieren de las de los padres, como la afirmación de que el niño fue dejado en la nieve, una versión que los progenitores niegan categóricamente.
Apoyo político y jurídico
La liberación inicial de Liam y de su padre fue posible gracias a la intervención de abogados y del congresista Joaquín Castro. Desde entonces, la familia permanece bajo protección y lejos de su hogar por precaución. Los defensores han señalado además que, desde el inicio del segundo mandato de Donald Trump, miles de menores han pasado por detención migratoria: estimaciones públicas hablan de más de 3.800 niños detenidos durante este periodo, cifra que subraya la magnitud del problema.
Consecuencias comunitarias y educativas
En la comunidad local las operaciones federales han generado temor: escuelas cerradas, denuncias de entradas de agentes en campus y bajas en la asistencia por miedo a ser detenidos. En el distrito escolar de Columbia Heights, varios estudiantes fueron objeto de detenciones en los primeros meses del año, lo que alteró la rutina y el acceso a la educación. Para la familia Conejo Ramos, además de la amenaza de deportación, la exposición pública derivó en falsas amenazas contra la escuela y retrasos en el retorno a clases de los niños.
El sostén económico de la familia también se vio afectado: Adrián no puede trabajar con normalidad y dependen de apoyo comunitario. A pesar de todo, los padres resaltan el valor de su hijo: lo describen como un niño valiente que, a pesar de su edad, enfrentó una experiencia traumática. Hoy, la historia de Liam funciona como símbolo de resistencia para quienes denuncian prácticas de separación y encierro de familias migrantes, y como llamada de atención sobre la necesidad de procedimientos más humanos y transparentes en materia de inmigración.


