En una intervención durante la cumbre ministerial celebrada en París, el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, reclamó que la Agencia Internacional de la Energía (AIE) cambie de rumbo y deje de priorizar asuntos climáticos para centrarse en la seguridad energética. Wright advirtió que Washington podría suspender su participación si no se acomete una reforma que, a su juicio, devuelva a la organización a su cometido técnico original.
La AIE, con sede en París, fue creada en 1974 tras la crisis del petróleo con la misión de coordinar políticas y garantizar suministros a los países miembros. En los últimos años la agencia ha publicado análisis y escenarios que apuntan a la disminución de los combustibles fósiles y a un mayor protagonismo de las renovables, lo que ha generado tensiones con actores del sector hidrocarburífero.
La postura de Estados Unidos y el trasfondo del pulso
Wright, con una trayectoria empresarial vinculada al fracking —fue fundador y ejecutivo de empresas del sector—, calificó como un error que la AIE adopte una agenda climática que, según él, responde a presiones ideológicas. En su intervención solicitó a los demás miembros que apoyen una reorientación hacia la seguridad de suministro y la estabilidad de mercados energéticos. Además, el secretario insistió en que la agencia vuelva a ser una «referencia de datos» centrada en las cuestiones operativas y estratégicas del abastecimiento.
Argumentos de Washington
Desde la delegación estadounidense se señala que la AIE debería priorizar análisis sobre infraestructuras, resiliencia de redes y estabilidad de precios frente a escenarios que, en su opinión, plantean objetivos de descarbonización utópicos. Wright además manifestó su rechazo a metas como la neutralidad de carbono cuando éstas, dijo, se utilizan para justificar cambios regulatorios que afectan costes y competitividad.
Respuesta de la AIE y reacciones internacionales
El director ejecutivo de la agencia, Fatih Birol, defendió la naturaleza técnica de la AIE y subrayó que la institución se apoya en datos rigurosos para orientar políticas energéticas. Birol afirmó que ser «guiados por datos» no equivale a renunciar a la ambición de promover una energía segura, asequible y sostenible, explicando que sus escenarios incorporan tanto la seguridad del suministro como la transición hacia fuentes bajas en emisiones.
En la cumbre también hubo voces que reprocharon la estrategia de presionar mediante amenazas. La vicepresidenta tercera del Gobierno español y ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen, apeló al rigor científico y a la cooperación multilateral en lugar de a ultimátums. Subrayó que la resiliencia de infraestructuras y la competitividad son compatibles con la descarbonización y puso como ejemplo los esfuerzos de su país para mantener una factura energética por debajo de la media europea.
Apoyos y tensiones entre miembros
Algunos Estados expresaron respaldo a la orientación de la AIE, mientras que otros entienden las preocupaciones de Estados Unidos sobre costes y seguridad. La agencia, que suma a una treintena de países miembros y recientemente abrió procesos de diálogo con naciones como Colombia, Brasil, India y Vietnam, afronta ahora el reto de conciliar distintas prioridades nacionales sin perder coherencia técnica.
Implicaciones prácticas y financieras
El pulso político tiene efectos tangibles: Estados Unidos aporta alrededor del 14% del presupuesto anual de la AIE, por lo que una retirada tendría impacto operativo y simbólico. Más allá de las aportaciones, la discusión plantea preguntas sobre el papel de organismos internacionales en la transformación energética global: ¿deben limitarse a recopilar datos y coordinar medidas de emergencia, o actuar como catalizadores de la transición hacia energías bajas en carbono?
Expertos consultados en el marco de la cumbre señalaron que la respuesta pasa por combinar análisis técnicos sobre seguridad energética con hojas de ruta que faciliten inversiones en redes, almacenamiento y nuevas tecnologías. En ese sentido, Birol recordó que el Foro de la Innovación de la AIE promueve el desarrollo de tecnologías como la solar, la eólica, la nuclear y otras soluciones de descarbonización que, según la agencia, ya figuran en las decisiones de muchos países.
La controversia en París evidencia cómo los debates sobre clima y energía continúan mezclando factores económicos, geopolíticos y técnicos. Mientras la AIE defiende su doble objetivo de atender al suministro y a la sostenibilidad, Estados Unidos presiona para que la balanza se incline hacia la seguridad inmediata, dejando en el aire el futuro de su membresía y la arquitectura de la cooperación energética internacional.



