La desaparición de dos cachorros de yaguareté en la provincia de Misiones ha encendido una investigación que ahora está en manos de la Unidad Fiscal para la Investigación de Delitos contra el Medio Ambiente (UFIMA). El caso se originó durante un traslado ordenado por el Ministerio de Ecología de la provincia, en el que se buscó reubicar a una hembra conocida como Pará. Tras la operación, que dejó a las crías sin rastro confirmado, emergieron cuestionamientos técnicos y jurídicos sobre la toma de decisiones.
La situación combinó la presión social en zonas urbanas peri-urbanas, decisiones administrativas y la intervención de organizaciones científicas y conservacionistas. En paralelo, se anunciaron inversiones en la zona implicada, mientras la investigación federal espera peritajes para avanzar con la instrucción.
El operativo y lo que se sabía en el terreno
La intervención provincial se realizó con la participación de autoridades locales y equipos científicos. Según los informes, el operativo tuvo lugar en una zona conocida como Las 2000 hectáreas, donde pobladores de barrios próximos a Puerto Iguazú habían denunciado la presencia de la hembra. Antes del traslado se documentaron incidentes que incluirían más de cincuenta depredaciones de perros domésticos y la viralización de un video que generó alarma social.
Hallazgo de la hembra y las crías
Durante las tareas de localización se constató que la hembra estaba acompañada por dos crías de menos de dos meses, un elemento que complicó el plan original, que solo contemplaba el traslado de la madre. La presencia de cachorros obliga a considerar aspectos etológicos y sanitarios específicos, ya que el estrés y la separación prematura pueden afectar drásticamente la supervivencia de las crías.
Traslado a parque provincial esmeralda y las dudas técnicas
Pará y sus crías fueron trasladadas y liberadas en el Parque Provincial Esmeralda, dentro de la Reserva de Biosfera Yabotí. Posterior a la liberación, el collar satelital de la madre permitió registrar su presencia en el predio, pero no se obtuvo evidencia fotográfica o de señal que confirmara la salida o el destino de los cachorros. Las cámaras trampa no registraron que las crías abandonaran el lugar, lo que generó inquietud entre organismos de conservación.
Críticas de especialistas y alternativas propuestas
Expertos consultados por diversas organizaciones señalaron que el traslado de una hembra con crías tan pequeñas contraviene recomendaciones técnicas habituales. Líderes de organizaciones como Red Yaguareté y Proyecto Yaguareté advirtieron que la decisión fue una improvisación que podría haber tenido consecuencias fatales. Además, se indicó que existe una propuesta alternativa previa que proponía el traslado al Parque Nacional Iberá, en la provincia de Corrientes, considerado un destino más adecuado por su infraestructura y condiciones de manejo.
La respuesta judicial y el panorama conservacionista
Ante la falta de información transparente sobre el paradero de las crías, Red Yaguareté presentó una denuncia que llevó el caso al ámbito federal. El fiscal Ramiro González derivó la causa a la División de Delitos Ambientales de la Policía Federal, y UFIMA abrió una investigación preliminar. Los peritajes técnicos de organismos especializados son ahora clave para esclarecer las circunstancias y responsabilidades del operativo.
Organizaciones como la Fundación Vida Silvestre recuerdan que la población de yaguaretés en Argentina es reducida, con estimaciones que ubican a la especie por debajo de los 250 individuos en el país, lo que aumenta la gravedad de cualquier pérdida de ejemplares y explica la preocupación por procedimientos que puedan poner en riesgo a crías o adultos.
Acciones paralelas y medidas en la zona
En paralelo a la investigación, el ministro de Ecología de Misiones, Martín Recaman, anunció una inversión de 40 millones de pesos destinada a un plan de desarrollo urbano sustentable en el área de Las 2000 hectáreas, financiado con recursos de la Ley de Bosques Nativos. Aunque el proyecto promete mejoras en ordenamiento territorial, las organizaciones reclamaron mayor transparencia sobre cómo esas obras se articularán con la conservación y el manejo de fauna silvestre en la región.
La causa sigue en etapa preliminar mientras se esperan informes técnicos que permitan confirmar el destino de las crías y evaluar las decisiones operativas. Lo sucedido vuelve a poner en debate la tensión entre la protección de la vida silvestre y la gestión de conflictos con comunidades humanas en zonas de interfaz, así como la necesidad de protocolos claros y comunicación pública oportuna cuando se interviene sobre especies en peligro.



