La primera semana de febrero estuvo marcada por tensiones diplomáticas y desafíos económicos en México. Los recientes comentarios del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre la invasión de 1847, celebrada como una ‘victoria legendaria’, han reavivado las tensiones históricas entre ambos países. La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, ha respondido con firmeza, defendiendo la soberanía nacional y reafirmando la necesidad de un diálogo respetuoso.
En el ámbito económico, la situación no es menos preocupante. La confianza empresarial ha caído a niveles alarmantes y las remesas han disminuido drásticamente, lo que plantea interrogantes sobre la capacidad del gobierno para manejar la crisis.
Tensiones entre México y Estados Unidos
El lunes, Trump emitió un comunicado donde describía la invasión de México en 1847 como un hito heroico para su país. Este comentario provocó la indignación de varios sectores en México. Sheinbaum, al responder, dejó claro que “no somos Santa Anna”, subrayando la importancia de no reinterpretar la historia de manera que minimice los efectos devastadores de esa época para México.
Además, las afirmaciones de Trump sobre la política hacia Cuba, donde sugirió que México había acordado detener el envío de petróleo, fueron desmentidas por Sheinbaum. Esta reafirmó su compromiso de enviar ayuda humanitaria, pero sin petróleo, para evitar sanciones estadounidenses. Este episodio evidencia un clima de desconfianza que podría complicar la cooperación en temas bilaterales.
Colaboración en minerales críticos
A pesar de las tensiones, ambos países han llegado a un acuerdo sobre la seguridad de las cadenas de suministro de minerales críticos como el litio y el cobalto. Este acuerdo es fundamental para el desarrollo de tecnologías limpias y la transición energética, lo que podría ser un punto de inflexión en la relación bilateral.
Desafíos económicos y su impacto
La situación económica de México se ha visto afectada por múltiples factores, incluyendo las políticas migratorias de Trump y un mercado laboral estadounidense debilitado. En enero, la confianza empresarial alcanzó su punto más bajo en tres años, indicando un clima de incertidumbre que podría tener repercusiones a largo plazo en el crecimiento económico.
Las remesas, una fuente crucial de ingresos para muchas familias mexicanas, han caído un 4.6% en el último año, la mayor disminución en 16 años. Esta situación pone aún más presión sobre la economía mexicana, que ya enfrenta desafíos significativos.
Plan de infraestructura y recuperación ambiental
En un intento por revitalizar el crecimiento, el gobierno ha presentado un ambicioso plan de infraestructura de 5.6 billones de pesos, que abarca el desarrollo de energía, ferrocarriles y carreteras. Sin embargo, la eficacia de este plan dependerá en gran medida de la capacidad del gobierno para atraer inversiones privadas en un clima de baja confianza empresarial.
Por otro lado, hay una nota positiva: México ha comenzado 2026 con los niveles de sequía más bajos en seis años. Este cambio puede ofrecer una oportunidad para la recuperación agrícola y aliviar la presión sobre las industrias que dependen del agua, lo que podría ser un respiro en medio de la turbulencia económica.
Desafíos de seguridad y gobernabilidad
La seguridad sigue siendo un tema crítico en México, con incidentes alarmantes reportados en varios estados. En Sinaloa, la búsqueda de diez mineros desaparecidos ha movilizado a las fuerzas federales, mientras que la violencia también ha afectado a figuras políticas, evidenciado por el asesinato de familiares del Ministro de Educación.
En el ámbito económico, la situación no es menos preocupante. La confianza empresarial ha caído a niveles alarmantes y las remesas han disminuido drásticamente, lo que plantea interrogantes sobre la capacidad del gobierno para manejar la crisis.0
Reformas políticas y respuesta ciudadana
En el ámbito económico, la situación no es menos preocupante. La confianza empresarial ha caído a niveles alarmantes y las remesas han disminuido drásticamente, lo que plantea interrogantes sobre la capacidad del gobierno para manejar la crisis.1
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En el ámbito económico, la situación no es menos preocupante. La confianza empresarial ha caído a niveles alarmantes y las remesas han disminuido drásticamente, lo que plantea interrogantes sobre la capacidad del gobierno para manejar la crisis.3



