En un contexto marcado por la crisis energética y la gestión estatal, Demian Reidel, el director de Nucleoeléctrica Argentina, se enfrenta a un mar de acusaciones de corrupción que amenazan su carrera. A pesar de su intento de despejar rumores, las evidencias y testimonios han puesto en el ojo del huracán a este funcionario que, a inicios de este año, se vio envuelto en un escándalo que llevó a la destitución de dos de sus más cercanos colaboradores.
Las alarmas se encendieron cuando se reveló que, en un breve lapso de 18 días, Reidel logró saldar una impresionante deuda personal de 825 millones de pesos, una suma que supera el salario neto de más de 80 meses en su puesto actual. Este hecho ha generado numerosas suspicacias y preguntas sobre la procedencia de dichos fondos.
Las acusaciones de corrupción y su contexto
Las denuncias contra Reidel no son un fenómeno aislado. En los últimos meses, el Comité de Integridad de Nucleoeléctrica ha recibido múltiples quejas internas acerca de posibles situaciones irregulares. Estas quejas han derivado en una investigación judicial en el juzgado federal de Campana, donde se examinan posibles sobreprecios y direccionamientos en las licitaciones.
Un informe reciente ha señalado que los manejos de Reidel podrían estar relacionados con irregularidades en las licitaciones para los servicios en las plantas nucleares Atucha I y II. Estas acusaciones han llevado a la apertura de un proceso judicial que podría tener repercusiones significativas tanto a nivel personal como institucional.
El escándalo de la deuda saldada
Reidel ha intentado justificar el pago de su deuda en redes sociales, afirmando que había invertido en un proyecto inmobiliario desde 2018. Según él, liquidó sus deudas mediante la venta de una porción de este desarrollo, lo que le permitió cancelar su deuda de forma inmediata. Sin embargo, este relato no ha convencido a todos, y el debate sobre la transparencia de la operación sigue vigente.
El portal El Disenso fue uno de los primeros en revelar que Reidel había sido catalogado como un individuo con un “alto riesgo de insolvencia” por el sistema financiero argentino. A pesar de sus intentos de aclarar su situación financiera, las sombras de la desconfianza continúan acechándolo.
El futuro incierto de Reidel
A medida que las acusaciones se acumulan, la permanencia de Reidel en el gobierno se ha vuelto un tema candente. A pesar de su cercanía con el presidente Javier Milei, se han escuchado rumores sobre una posible destitución impulsada por su hermana, Karina Milei, quien parece estar presionando para que se tomen medidas contra él debido a las acusaciones de corrupción y a su gestión.
Uno de los momentos más destacados de Reidel fue el anuncio de un ambicioso proyecto para construir un centro de datos de inteligencia artificial en la Patagonia, en colaboración con Sur Energy, que implicaría una inversión de 25 millones de dólares. Sin embargo, este proyecto ha sido criticado por expertos de OpenAI, quienes lo han calificado de “ridículo” y lo han considerado como mera propaganda política.
Repercusiones de las investigaciones
Aparte de las preocupaciones sobre su gestión, el escándalo de la deuda ha contribuido a su creciente aislamiento dentro del gobierno. Las recientes acusaciones de corrupción han resultado en la destitución de varios de sus aliados dentro de la empresa, como el gerente general y el gerente de coordinación administrativa, quienes eran considerados sus hombres de confianza.
Este clima de incertidumbre pone en riesgo no solo la carrera de Reidel, sino también la estabilidad de Nucleoeléctrica Argentina en un momento crítico para el sector energético del país. Con la mirada atenta de la opinión pública y la justicia, el futuro de este funcionario parece cada vez más comprometido.



