Las autoridades mexicanas recibieron la devolución de once pericos incautados por la U.S. Fish and Wildlife Service en un control fronterizo. El incidente se produjo cuando un ciudadano estadounidense fue arrestado por transportar las aves en un vehículo privado a través del puente conocido como Córdova–Las Américas, en las inmediaciones de Ciudad Juárez. Según los reportes, la aprehensión ocurrió el 10 de febrero, y desde entonces las aves fueron trasladadas a México para su valoración y custodia.
La entrega formal de las aves la realizó la agencia estadounidense a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), que informó sobre la condición de los ejemplares y las medidas sanitarias inmediatas. Este caso vuelve a poner en el foco el tráfico ilegal de fauna silvestre y la coordinación internacional necesaria para combatirlo, así como las restricciones legales que protegen a las especies de la familia Psittacidae en territorio mexicano.
Estado sanitario y primeras acciones
Tras la devolución, los pericos fueron sometidos a una evaluación veterinaria que determinó que se trata de polluelos de entre dos y seis semanas de edad. Cinco de ellos presentan problemas respiratorios y digestivos, por lo que fueron ingresados en cuidados médicos especializados. El equipo de Profepa declaró que, una vez estabilizados, se analizará el mejor destino para las aves de acuerdo con la normativa vigente sobre fauna silvestre y con criterios de bienestar animal.
Atención veterinaria y seguimiento
La intervención veterinaria incluye tratamientos para infecciones respiratorias y apoyo nutricional para aves jóvenes. Profepa explicó que la recuperación es la prioridad antes de decidir si los ejemplares se integran a programas de rehabilitación, a criaderos autorizados o a otras alternativas de conservación. En este proceso se aplican protocolos sanitarios para evitar contagios y asegurar la adaptación de los polluelos a su entorno.
Marco legal y protección de psitácidos
En México, la protección de los loros y periquitos es estricta: la Ley General de Vida Silvestre prohíbe la extracción con fines comerciales o de subsistencia de cualquier ejemplar de la familia Psittacidae cuyo rango natural esté dentro del territorio nacional. Además, la ley prohíbe la importación, exportación y reexportación de estas aves, salvo para fines científicos o de conservación autorizados. Estas disposiciones buscan reducir la presión del comercio ilegal sobre especies vulnerables y proteger la biodiversidad.
Especies relacionadas y niveles de amenaza
El perico blanco frente (Amazona albifrons) es una especie de América Central con una característica frente blanca y predominio de plumaje verde; globalmente se clasifica como de preocupación menor, aunque sufre presiones por pérdida de hábitat y captura para el comercio de mascotas. En contraste, especies emparentadas como la Amazona viridigenalis o guacamaya y otras amazónicas de México enfrentan mayores amenazas y en algunos casos están clasificadas como en peligro.
Cooperación transfronteriza y seguimiento del caso
Profepa, cuyo titular es Mariana Boy Tamborrell, señaló que mantendrá la coordinación con agencias estadounidenses para investigar el origen de las aves y continuar los esfuerzos contra el tráfico ilícito de fauna. Los intercambios de información y las acciones conjuntas son habituales en casos que implican el cruce de especies protegidas entre países. La investigación busca establecer si las aves fueron capturadas en Ciudad Juárez o en otra zona, y determinar responsabilidades administrativas y penales conforme a la ley.
Las autoridades también recordaron la importancia de denunciar el comercio ilegal y evitar la compra de animales silvestres como mascotas, ya que esto alimenta redes de tráfico que dañan a las poblaciones naturales. Mientras tanto, Profepa decidirá el destino final de los pericos una vez concluyan los tratamientos médicos y se evalúen las alternativas de conservación más adecuadas.
Este caso se suma a episodios recientes donde animales protegidos han sido asegurados por las autoridades; evidencia la necesidad de fortalecer controles en puntos de cruce y mejorar la conciencia pública sobre el valor de la fauna silvestre. La devolución de los once pericos representa un paso tangible en la protección de especies y en la colaboración bilateral para preservar la biodiversidad.



