El tribunal que investiga la muerte de Diego Maradona analiza si la decisión de que el exfutbolista continuara su recuperación en una casa privada, en lugar de un centro médico, puso en riesgo su vida. Un neurocirujano que supervisó la intervención sostiene que la convalecencia domiciliaria sólo debía haberse autorizado con monitorización 24 horas y equipos específicos, una postura que ha alimentado el debate en la sala.
Maradona falleció mientras se recuperaba de una cirugía por un coágulo cerebral; el certificado forense indicó que la causa de la muerte fue insuficiencia cardíaca y edema pulmonar agudo. Siete integrantes del equipo que lo atendió en sus últimos días enfrentan un juicio por presunta negligencia que habría contribuido a su fallecimiento.
Las críticas del cirujano y la descripción del protocolo sugerido
Rodolfo Benvenuti, el neurocirujano que supervisó la operación, declaró en la causa que había propuesto un protocolo estricto para el alta domiciliaria. Según su testimonio, ese plan incluía controles de signos vitales cada pocas horas, mediciones de temperatura y presión arterial, y registro del volumen y aspecto de la orina, así como la vigilancia de la presencia de edema como indicador de complicaciones.
Asimismo, Benvenuti explicó que recomendó la formación de un equipo interdisciplinario con médicos con experiencia en adicciones, dado el historial de Maradona con sustancias. Recalcó la necesidad de disponer en la casa de un desfibrilador y un oxímetro de pulso, además de la presencia de profesionales capacitados para realizar controles frecuentes —cada dos o tres horas— y de un traslado rápido en caso de emergencia.
Deficiencias en la vivienda y las alertas previas
La fiscalía presentó mensajes y grabaciones que, según la acusación, demuestran que existían dudas sobre la capacidad del equipo para responder ante un episodio crítico. Un audio reproducido en la audiencia corresponde a una supervisora de enfermería que advirtió que el equipo no estaba preparado para afrontar una emergencia; entre las carencias señaladas figuraba la ausencia de una línea intravenosa instalada en la vivienda.
Además, un médico de guardia que llegó tras el fallecimiento observó la falta de oxígeno y de un desfibrilador en la casa donde Maradona convalecía. Estas constataciones alimentan la tesis de que el entorno no reunía los requisitos mínimos para la recuperación de un paciente postquirúrgico con factores de riesgo.
Imágenes y hallazgos forenses
Durante el juicio se mostraron fotografías del exjugador en su lecho, con el abdomen visiblemente distendido por lo que la autopsia describió como signos de acumulación de líquidos. El informe forense señala que Maradona habría sufrido dolores intensos en las horas previas a su muerte, lo que plantea la pregunta sobre la eficacia de la vigilancia y los tratamientos aplicados en ese lapso.
Posturas de la defensa y el contexto médico del paciente
Los acusados rechazan haber incurrido en negligencia y sostienen que el fallecimiento respondió a una evolución natural de la enfermedad, en un paciente con un historial de adicciones y problemas de salud crónicos. En su argumentación, subrayan que Maradona fue atendido por un equipo que actuó según la información clínica disponible y que algunas complicaciones pueden ocurrir pese a una atención adecuada.
La defensa también ha puesto en duda si la atención domiciliaria, de haberse organizado según las recomendaciones, habría cambiado el desenlace. Por su parte, la fiscalía insiste en que la decisión de no institucionalizar la rehabilitación fue crítica y que, sin la monitorización y el equipamiento requeridos, la vida del paciente quedó expuesta a un riesgo mayor.
Antecedentes procesales y desarrollo del juicio
Este procedimiento es la segunda instancia judicial tras la anulación de un primer juicio, que se declaró nulo luego de que se conociera la participación de un juez en un proyecto documental relacionado con el caso. La nueva audiencia, con un panel renovado, comenzó en abril y ha concentrado testimonios de especialistas, peritos y miembros del equipo que atendió a Maradona.
El veredicto tendrá impacto en la valoración legal de la responsabilidad médica ante altas domiciliarias complejas y en las prácticas de cuidado de pacientes con comorbilidades. Mientras tanto, la sala continúa analizando las pruebas para determinar si existió una cadena de omisiones que contribuyeron al trágico desenlace.
