El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha convocado una cumbre antiterrorista en Washington para mañana, con la participación de más de 60 países. El encuentro, que aún no ha revelado la lista completa de asistentes, se centrará en el resurgimiento del extremismo político trasnacional y las redes violentas de extrema izquierda, según el vocero del Departamento de Estado, Tommy Pigott.
Pigott ha señalado que estos grupos presentan fuertes vínculos trasnacionales y nuevas convergencias y que sus actividades incluyen asesinatos, secuestros y ataques a infraestructura crítica. Sin embargo, estas declaraciones ya han generado controversia, ya que no todos los delitos mencionados cumplen con la definición legal de terrorismo.
Críticas a la definición de terrorismo
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, ha denunciado que esta cumbre busca fundamentar la existencia de supuestos peligros impulsados por fuerzas progresistas. Rodríguez argumenta que Rubio está desempolvando la guerra contra el terrorismo con los mismos propósitos que hace un cuarto de siglo, pero ahora dirigida tanto hacia el exterior como hacia el interior de Estados Unidos.
La preocupación principal es que el gobierno de Donald Trump ha utilizado términos como izquierda radical y terrorista para atacar a grupos que se oponen a políticas como el reforzamiento del racismo de Estado y la destrucción de derechos de minorías. Esta estrategia podría ser una herramienta para criminalizar la disidencia y consolidar un Estado totalitario.
Casos recientes de criminalización de la disidencia
Mañana mismo, cuatro periodistas del New York Times deberán comparecer ante un tribunal por publicar un reportaje sobre fallos de seguridad del avión presidencial de Trump. Este caso se suma a otros, como el de Renee Good y Alex Jeffrey Pretti, asesinados por el ICE y acusados de terrorismo doméstico para desviar la culpa de los responsables.
El pasado 23 de junio, ocho manifestantes en Texas fueron condenados a entre 30 y 100 años de prisión después de que Trump clasificara a Antifa como organización terrorista. Los manifestantes, que respondieron a un llamado en redes sociales, fueron procesados como miembros de una célula terrorista, lo que ha sido interpretado como un aviso a quienes participen en actos públicos que desagraden al Partido Republicano.
El contexto político interno
Esta cumbre se realiza en un momento en que el ala progresista del Partido Demócrata gana terreno electoral y opinión pública frente al sector neoliberal del partido. Algunos analistas ven en esta reunión una estrategia para desviar la atención de los avances progresistas y presentar a la izquierda como una amenaza para la democracia.
Además, se invitará al mundo a participar en esta nueva ola de totalitarismo de derechas.



