Cruzada diplomática: la embajada iraní en Buenos Aires condena a Estados Unidos e Israel

En una entrevista exclusiva, Mohsen Soltani Tehrani, encargado de negocios de Irán en Buenos Aires, plantea que el ataque conjunto de estados unidos e Israel del 28 de febrero marcó un punto de inflexión en la geopolítica mundial. Desde su visión, lo sucedido no puede reducirse a un choque puntual: significa, según el diplomático, la ruptura de normas internacionales y el inicio de una etapa donde Irán demostró capacidad de respuesta y resiliencia.

Soltani explica además que Teherán no aceptará un cese del fuego sin condiciones evaluables y que la percepción global sobre la potencia militar de Estados Unidos e Israel ha cambiado. En su relato aparecen temas que atraviesan política regional, memoria de atentados y la relación bilateral con Argentina, donde menciona declaraciones del presidente Javier Milei y la persistente controversia sobre el atentado a la AMIA.

Interpretación de Irán sobre el ataque y su respuesta militar

Para el diplomático, el bombardeo fue una «agresión brutal» que violó la Carta de las Naciones Unidas y socavó esfuerzos de diálogo que estaban en curso. Soltani percibe que la ofensiva buscaba una desestabilización similar a otras operaciones regionales y que la escalada militar previa —presencia ampliada de portaaviones y bombarderos— anticipaba esa opción. Tras el ataque, la reacción iraní, incluida la amenaza o el cierre del estrecho de Ormuz, simboliza, en sus palabras, una capacidad disuasoria efectiva.

Objetivos atribuidos a Washington y Tel Aviv

El encargado de negocios distingue entre las metas de cada actor: a su juicio, Estados Unidos busca controlar recursos estratégicos y frenar el avance de potencias competidoras, mientras que Israel persigue intereses territoriales y de seguridad que, según Teherán, se apoyan en una ideología expansionista. Soltani critica la narrativa que transforma a Irán en una amenaza constante y califica como contradictorias las justificaciones que citan un peligro nuclear cuando, a su juicio, el programa iraní se encuadra en el uso pacífico reconocido por el Tratado de No Proliferación (NPT).

Acusaciones sobre milicias, la etiqueta de «proxies» y la narrativa de Israel

Respecto a grupos como Hezbollah, el diplomático explica que no son fuerzas importadas sino movimientos surgidos de comunidades locales en defensa propia. Rechaza la palabra «proxy» por implicar envío de mercenarios y afirma que las agrupaciones en Líbano, Irak y Yemen responden a procesos internos y a la oposición a intervenciones externas. Soltani sostiene que calificarlas de terroristas responde a intereses político-estratégicos que buscan justificar intervenciones.

Distinción entre judaísmo y sionismo

En su explicación, Soltani traza una línea clara entre judíos como comunidad religiosa y el sionismo como doctrina política que, según él, impulsó una ocupación territorial que ha generado décadas de conflicto y crímenes de guerra en Gaza. Reitera que Irán no tiene animosidad contra las personas por su fe, sino contra una política estatal expansionista.

Relaciones con Argentina y temas pendientes

Ante las declaraciones de Javier Milei —quien calificó a Irán como «enemigo» y se definió como próximo a Israel— Soltani relativiza su impacto práctico: afirma que la postura presidencial no modifica una relación bilateral ya en mínimos y que Argentina no tiene capacidad para influir directamente en la dinámica militar en Medio Oriente. Subraya, sin embargo, que las palabras importan en diplomacia y que identificar al mandatario con el sionismo lo posiciona en contra de la diplomacia iraní.

Sobre la investigación del ataque a la AMIA, el representante reafirma la negativa de Irán a cualquier responsabilidad y recuerda intentos previos de cooperación, como el memorando de entendimiento de 2013 que luego fue rechazado. Sostiene que las acusaciones se basan en informes externos sin valor legal y que Irán ofreció dialogar, una oferta que, en su versión, no prosperó.

Otros puntos sensibles

Además, Soltani denuncia un episodio en el sur de Irán, donde afirma que un ataque con un misil Tomahawk alcanzó una escuela en Minab y causó víctimas civiles, lo que, en su interpretación, envía un mensaje intimidatorio a la población. También expone que protestas internas previas tenían un origen económico vinculado a la volatilidad del dólar y sanciones que limitan el acceso a divisas, y que esas movilizaciones fueron, según Teherán, aprovechadas por actores para generar desorden.

En resumen, la versión del encargado de negocios en Buenos Aires presenta un Irán que reivindica su derecho a la defensa, cuestiona las narrativas de sus adversarios y exige garantías para negociar cualquier alto el fuego. La entrevista pone en primer plano la complejidad regional y la tensión entre memoria histórica, recursos estratégicos y discursos políticos que afectan también la relación con países como Argentina.