Un reciente hallazgo arqueológico en la comunidad de San Pedro Jaltepetongo, Oaxaca, ha dado pie a un acalorado debate sobre la forma en que México protege su patrimonio cultural. El influencer de historia y arqueología conocido como Señor Blue utilizó sus plataformas sociales para dar a conocer el descubrimiento de cerca de 60 artefactos prehispánicos, despertando tanto admiración como críticas.
El descubrimiento se realizó cuando un grupo de trabajadores encontró un pozo que contenía varias piezas valiosas, incluyendo vasijas, tiestos y un objeto de oro. Las imágenes del hallazgo fueron difundidas por el influencer, lo que provocó una respuesta inmediata del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), que instó a ser cautelosos al compartir información sobre sitios arqueológicos aún no abiertos al público.
Reacciones al descubrimiento
El post de Señor Blue generó una ola de comentarios en las redes sociales. Algunos usuarios manifestaron su apoyo y agradecimiento por su intención de salvaguardar los artefactos dentro de la comunidad, mientras que otros cuestionaron la manera en que se llevó a cabo la excavación. La Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos establece que este tipo de hallazgos debe ser tratado por expertos del INAH, algo que no ocurrió en este caso.
Una usuaria, Itzel Chagoya, comentó sobre la importancia de mantener el contexto arqueológico al realizar excavaciones. “Es un grave error sacar las piezas de ese hoyo, ya que se pierde la información crucial sobre su disposición y significado”, enfatizó. Esta preocupación refleja el temor de que la falta de protocolo pueda llevar a la destrucción del patrimonio cultural.
El papel del INAH
Ante el escándalo, el INAH emitió un comunicado subrayando la necesidad de proteger el patrimonio cultural. En su declaración, señalaron que es responsabilidad de todos cuidar y preservar este legado para las futuras generaciones. Al mismo tiempo, hicieron un llamado a los creadores de contenido para que actúen con responsabilidad al divulgar información, especialmente sobre lugares que están en investigación.
El INAH también advirtió que la difusión sin autorización de la ubicación de los sitios arqueológicos puede facilitar el saqueo y la destrucción de estos. “Es fundamental evitar la desinformación que podría llevar a la pérdida de nuestro patrimonio”, añadieron, haciendo eco de la necesidad de un enfoque más cuidadoso en la comunicación sobre hallazgos arqueológicos.
Defensa de las comunidades locales
Señor Blue, por su parte, defendió su actuación, argumentando que los habitantes de San Pedro Jaltepetongo deberían tener voz sobre lo que sucede con los artefactos encontrados. “Prefiero que la gente proteja sus tesoros. Espero que el INAH les proporcione un museo, aunque siempre dicen que no hay recursos”, afirmó. Esta perspectiva refleja una tendencia creciente entre muchos en las comunidades locales que desean proteger y exhibir su patrimonio cultural.
El influencer también mencionó casos previos donde el INAH retiró artefactos sin informar a la comunidad, como ocurrió en la localidad de San Francisco Caxonos. En ese caso, los tesoros fueron llevados a un museo en la Ciudad de México, lo que dejó a la comunidad con un sentimiento de pérdida y desconexión con su historia.
El futuro del patrimonio cultural
El hallazgo en San Pedro Jaltepetongo es un recordatorio de la necesidad de un equilibrio entre la preservación del patrimonio y la inclusión de las comunidades locales en la conversación sobre su historia. Los debates sobre este tema son necesarios para asegurar que las tradiciones y legados culturales se mantengan vivos y accesibles para las futuras generaciones.
A medida que se avanza en las investigaciones, un especialista del INAH está programado para visitar la localidad y verificar la autenticidad de los artefactos. Esto podría abrir un nuevo capítulo en la historia de la comunidad y su relación con su patrimonio cultural.
La conversación sobre la protección del legado cultural en México continúa, y la forma en que se manejan estos hallazgos podría tener un impacto duradero en la manera en que se aborda la arqueología y la historia en el país.



