Conflicto en Oriente Medio: consecuencias del ataque de Estados Unidos e Israel a Irán

La ofensiva lanzada el 28 de febrero por estados unidos y Israel que acabó con la vida del líder supremo Alí Jameneí ha encendido una cadena de reacciones en Oriente Medio. Operación conjunta es la denominación que han tenido algunos de estos ataques y, como respuesta, Irán ha efectuado lanzamientos de misiles contra bases norteamericanas y, según fuentes, incluso contra la base británica en Chipre. El conflicto ha vuelto a extenderse al Líbano y ha puesto en riesgo enlaces comerciales clave.

En paralelo a las operaciones militares, la región experimenta una fuerte tensión en el transporte marítimo y en los mercados energéticos. El cierre parcial del estrecho de Ormuz, por donde circula alrededor del 20% del petróleo mundial, ha obligado a compañías y gobiernos a reajustar rutas y políticas. Aunque Teherán permite el paso de algunos buques aliados —entre ellos embarcaciones chinas, indias, paquistaníes y rusas—, otros navíos navegan bajo su propia responsabilidad tras múltiples incidentes en las últimas semanas.

Movimientos militares y situación en tierra

En el frente terrestre, Israel ha reanudado operaciones en el sur del Líbano, con maniobras que las fuerzas hebreas califican de «selectivas» para neutralizar a Hezbolá y ampliar una franja de seguridad. El Ejército israelí exigió el desplazamiento de civiles al norte del río Zahrani, alegando que las «actividades terroristas» obligan a actuar con contundencia; el portavoz Avichay Adraee difundió ese mensaje en sus redes. En paralelo, el Ejército señaló que destruyó el avión que utilizaba el ya fallecido líder iraní en el aeropuerto de Maharavd.

Hezbolá, desplazamientos y riesgos humanitarios

La escalada ha generado órdenes de evacuación y desplazamientos en zonas fronterizas. Las autoridades israelíes han pedido a civiles que abandonen áreas cercanas a la línea de frente, mientras organizaciones humanitarias advierten del riesgo para la población local. La dinámica de ataques con cohetes desde el Líbano y la réplica militar israelí elevan la incertidumbre y complican cualquier esfuerzo inmediato de mediación.

Impacto en el transporte marítimo y los mercados energéticos

El bloqueo parcial del estrecho de Ormuz ha alterado el tráfico petrolero; en las últimas dos semanas, Irán habría disparado contra al menos 16 embarcaciones en el estrecho y el golfo Pérsico. Ante esa presión, Iraq anunció la reanudación del envío por oleoducto de 250.000 barriles diarios hacia un puerto turco tras un acuerdo con las autoridades del Kurdistán iraquí, movimiento destinado a paliar descensos o cortes en otros corredores.

Volatilidad en los precios

Los mercados han mostrado altibajos: en sesiones asiáticas el barril de Brent cerró en torno a 100,5 dólares tras caer un 2,82%, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) se situó cerca de 92 dólares, con descensos superiores al 4% en determinadas jornadas. Estas cifras conviven con momentos de subida, cuando la amenaza sobre el estrecho empuja el crudo por encima de los 100 dólares y reaviva temores inflacionarios que preocupan a bancos centrales.

Reacciones internacionales y seguridad aérea

La administración estadounidense ha impulsado la búsqueda de una coalición para proteger el tránsito en Ormuz; el presidente pidió apoyo internacional, pero varios aliados han declinado participar con navíos de guerra. Japón y Australia han expresado que no enviarán buques al estrecho, y la Unión Europea estudia si adaptar la misión Aspides para escoltar barcos, propuesta que genera debate entre socios.

En la última semana también se registraron incidentes en el Golfo: un misil alcanzó un vehículo en Abu Dabi causando una víctima mortal, y un dron provocó un incendio en las inmediaciones del aeropuerto de Dubái, que fue cerrado temporalmente y ha reanudado vuelos de forma gradual. Además, el presidente ucraniano Volodimir Zelenski confirmó el despliegue de más de 200 expertos en drones en la región para asesorar defensas ante ataques con drones ‘shahed’.

Controversias domésticas y libertad de prensa en España

En el plano nacional, el conflicto ha provocado fricciones mediáticas en España: la organización ACOM presentó denuncias por injurias contra varios periodistas y comunicadores en tribunales de la Comunidad de Madrid; la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) y la FAPE han expresado su respaldo a los profesionales denunciados. Entre los afectados figuran nombres conocidos del periodismo y la política local, lo que ha abierto un debate sobre la libertad de expresión y la responsabilidad informativa en tiempos de guerra.

La suma de acciones militares, bloqueos parciales, y decisiones diplomáticas sitúa a la región en una situación de alta tensión que afecta no solo a los países directamente implicados sino a la economía global. Voces diplomáticas y líderes europeos, incluido el ministro español de Asuntos Exteriores, han abogado por la desescalada, subrayando que una solución exclusivamente militar rara vez garantiza estabilidad duradera.