En el cuarto trimestre Sonora alcanzó un registro de 24.44% de pobreza laboral, la cifra más baja en más de quince años según el reporte del INEGI. Este indicador mide el porcentaje de personas cuyos ingresos laborales no alcanzan para adquirir la canasta alimentaria y se ubican por debajo de la línea de bienestar. El resultado coloca a la entidad por debajo de la media nacional y pone de relieve el impacto de un conjunto de políticas públicas orientadas a generar empleo y mejorar salarios.
La disminución no es fortuita: responde a una estrategia estatal de atracción de inversión y creación de plazas laborales, complementada con políticas nacionales de recuperación del poder adquisitivo. La coordinación entre niveles de gobierno y el diseño de medidas para fortalecer el mercado laboral han sido presentadas por autoridades como los elementos que permitieron que más trabajadoras y trabajadores incrementaran sus ingresos y mejoresaran sus condiciones de vida.
Factores detrás de la mejora
El avance en la reducción de la pobreza laboral en Sonora se explica por tres ejes principales: la llegada de nuevas inversiones, el aumento en la oferta de empleo formal y la estabilidad laboral que fomenta la confianza de inversionistas. La atracción de proyectos productivos genera plazas que, aun cuando no todas sean de alto ingreso, elevan el promedio salarial en sectores clave. Además, el entorno regulatorio y de seguridad laboral favorece la permanencia del empleo y reduce la rotación, lo que impacta positivamente en los ingresos acumulados de las familias.
Inversión y mercado laboral
Las políticas estatales para captar capital privado se enfocaron en mejorar la competitividad regional, ofreciendo condiciones que incentivan proyectos industriales y de servicios. Ese flujo de inversión se traduce en nuevas vacantes, pero también en demanda por habilidades específicas, lo que obligó a fortalecer la capacitación y la vinculación entre empresas y centros formativos. El resultado fue un mercado laboral más dinámico, con mayor oferta de empleo formal y salarios más competitivos.
Intervención de políticas salariales y coordinación federal
En paralelo, la política salarial promovida a nivel nacional ha buscado recuperar el poder adquisitivo de las familias mexicanas. En Sonora, esa orientación se combinó con iniciativas locales para mejorar remuneraciones y condiciones de trabajo. La sinergia entre las acciones estatales y las directrices federales contribuyó a que los incrementos salariales se tradujeran en menor vulnerabilidad económica para miles de hogares.
Qué mide el indicador
Es importante recordar que el indicador de pobreza laboral no evalúa pobreza multidimensional, sino específicamente la capacidad de comprar la canasta alimentaria con ingresos laborales. Por ello, una reducción en este indicador refleja mejoras en la remuneración y en la estabilidad del empleo, aunque no agota el diagnóstico sobre condiciones de vivienda, salud o educación.
Implicaciones y siguientes retos
El registro de 24.44% supone un avance significativo y se presenta como un paso hacia un modelo de desarrollo con mayor equidad. Sin embargo, aún persisten desafíos: garantizar empleo de calidad, ampliar la cobertura de seguridad social y consolidar aumentos salariales sostenibles. También será necesario continuar la capacitación laboral para que la fuerza de trabajo pueda acceder a puestos mejor remunerados y resistentes a ciclos económicos adversos.
Mantener y profundizar esos logros exigirá políticas públicas orientadas a la productividad, la inclusión laboral y la protección social, de modo que el crecimiento económico se traduzca en bienestar duradero para las familias sonorenses.


