La aprehensión de Sebastián Marset y su posterior traslado a custodia estadounidense tras ser detenido en Bolivia el 13 de marzo de 2026 cerró un capítulo que arrancó hace más de una década. Su historia combina detenciones, fugas, cambios de identidad y una doble vida pública como empresario y jugador de fútbol. Tras sus primeros antecedentes en Uruguay —entre ellos una detención en 2013 por 172 kilos de marihuana—, su evolución hasta convertirse en un sujeto señalado por la DEA y ofrecido con recompensa de US$2 millones muestra la complejidad de las redes que enlazan Sudamérica con Europa.
Este perfil detalla cómo operó, con quiénes se asoció y qué investigaciones terminaron por identificarlo como pieza clave en movimientos de cocaína y blanqueo de capitales. A través de empresas pantalla, identidades falsas y alianzas con grupos como el PCC o la Ndrangheta, Marset logró moverse entre países y aparentar legitimidad hasta que operaciones judiciales internacionales, como la conocida en Paraguay como Operación A Ultranza Py, pusieron luz sobre sus actividades.
Detención y extradición
La captura en Santa Cruz de la Sierra y la coordinación con la DEA culminaron en su envío a Estados Unidos para enfrentar cargos por lavado de activos. Las autoridades estadounidenses habían ofrecido recompensas y emitieron acusaciones que detallan mecanismos de blanqueo y conspiración. La operación que permitió la aprehensión combinó inteligencia local y apoyo internacional; el arresto fue presentado por las autoridades como un paso decisivo para desarticular rutas que enviaban cocaína desde Bolivia y Paraguay hacia mercados europeos.
De inicios modestos a redes internacionales
Los primeros vínculos públicos de Marset se remontan a 2012 y 2013 en Uruguay, cuando figuró como receptor de cargamentos de marihuana asociados a figuras vinculadas a la política regional. Tras cumplir cerca de cinco años de prisión en Uruguay, su liberación en 2018 marcó el inicio de una etapa expansiva: se radicó en Paraguay, montó empresas y estableció relaciones con el clan Insfrán. A partir de allí consolidó lo que investigadores describen como una estructura logística para el tráfico de cocaína, usando empresas automotrices y la producción de espectáculos para blanquear ganancias.
Fachadas y vida pública
Como parte de su estrategia para ocultar orígenes ilícitos, Marset combinó roles públicos y privados: empresario, promotor de eventos y hasta futbolista en equipos de Paraguay y Bolivia. En 2026 fichó por un club de la segunda división paraguaya, actividad por la que, según reportes, pagó para participar. Esa visibilidad le permitió moverse con cierta normalidad y distraer atención mientras sus redes ampliaban su alcance internacional.
Investigaciones, aliados y delitos atribuidos
Las pesquisas que lo vinculan con organizaciones como el PCC brasileño y la Ndrangheta italiana señalan que varios cargamentos destinados a Europa usaron rutas que pasaban por Uruguay y puertos en el continente. En la investigación paraguaya denominada Operación A Ultranza Py se le atribuyeron envíos masivos, incluida la supuesta relación con casi 11 toneladas halladas en un embarque en el puerto de Amberes en abril de 2026. Además, su nombre apareció en pesquisas sobre el asesinato del fiscal Marcelo Pecci y otros atentados, aunque en algunos casos no se le formularon cargos específicos por esos crímenes.
Consecuencias políticas y operativas
El caso Marset generó repercusiones en la región: desde crisis institucionales vinculadas a la expedición de pasaportes hasta renuncias en gobiernos por el manejo de su situación. Acciones de decomiso en Bolivia, allanamientos y la detención de colaboradores y financieros fueron parte de un proceso que expuso la mezcla entre poder criminal y aparente impunidad. Expertos señalan que su detención puede desarticular nodos logísticos, aunque advierten que las organizaciones transnacionales suelen recomponer sus estructuras.
Qué sigue y por qué importa
Con su traslado a Estados Unidos, las autoridades buscarán probar las acusaciones por lavado de activos y los esquemas financieros que permitieron mover dinero y cocaína hacia Europa. La caída de una figura mediática como Marset demuestra que la cooperación internacional y la combinación de inteligencia financiera y policial pueden ser efectivas, pero también deja en evidencia vacíos en control migratorio y mecanismos locales que facilitaron su movilidad. El impacto real dependerá de las condenas y de la capacidad de las fiscalías regionales para seguir desmantelando las redes que lo rodeaban.
Reflexión final
La historia de Sebastián Marset es un ejemplo de cómo actores criminales se insertan en la legalidad aparente para proteger operaciones ilícitas. Desde sus orígenes en Uruguay hasta su captura en Bolivia el 13 de marzo de 2026, el caso repasa vínculos entre países, grupos y mercados internacionales, y subraya la necesidad de políticas coordinadas para enfrentar el narcotráfico y el lavado de activos de forma sostenida.



