Cómo los all-inclusive transforman la economía de restaurantes en Los Cabos

En los últimos años la dinámica turística de Los Cabos cambió de manera visible. Tras una caída inicial en la vida nocturna en 2026, las ventas se desplomaron un 50% en 2026 y volvieron a bajar en 2026, y ahora la merma ya afecta con fuerza al sector de la restauración. All-inclusive es un término recurrente en las explicaciones: se refiere al paquete turístico en el que el huésped consume dentro de la propiedad sin usar efectivo, lo que reduce el flujo hacia el centro histórico y las zonas comerciales.

Los dueños de restaurantes han intentado adaptarse con promociones, cambios de menú y nuevas ofertas como brunch o buffets, pero esas recetas no siempre alcanzan. Según Óscar Morando Villa, presidente de CANIRAC Los Cabos, el sector registró una caída de ventas de entre el 30% y el 35% respecto al año anterior, una cifra que describe la gravedad del problema y explica por qué ya hay más de veinte locales cerrados desde principios de 2026.

La expansión del modelo all-inclusive

El crecimiento de los resorts all-inclusive es un factor estructural que altera los hábitos de consumo. Donde hace veinte años contábamos con apenas media docena de este tipo de hoteles, hoy hay al menos cinco veces más en la región; incluso propiedades que operaban por European plan migraron al formato todo incluido, buscando capturar al viajero que valora comodidad y control de gasto. Estos alojamientos concentran el gasto en su gastronomía interna y reducen la necesidad de que los visitantes salgan a cenar fuera.

All-inclusive de lujo y su efecto

Además de los complejos tradicionales, surgieron all-inclusive de lujo cuya oferta gastronómica compite con restaurantes locales. Nombres como Marquis Los Cabos, Secrets, Breathless, Le Blanc, Pueblo Bonito Pacifica, Paradisus y Grand Velas ejemplifican esta tendencia; Grand Velas, en particular, alberga a Cocina de Autor, el único restaurante con estrella Michelin en la zona. Muchos de estos hoteles son adults-only, perfilando experiencias que no necesitan salir del recinto.

Factores locales que agravan la situación

La expansión hotelera no actúa sola. Un boom inmobiliario elevó rentas y costos para comercios y negocios, estrechando márgenes para bares y restaurantes. Al mismo tiempo, aplicaciones de reparto como Uber Eats y DiDi introdujeron nuevas dinámicas: permiten pedidos desde zonas céntricas a locales periféricos más económicos, beneficiando a restaurantes con costos bajos y perjudicando a los establecidos en el centro con alquileres altos.

Cabo San Lucas versus San José del Cabo

El contraste entre los dos polos del municipio es evidente: Cabo San Lucas conserva un carácter portuario, orientado al turismo masivo, cruceros y entretenimiento nocturno, con tiendas de souvenirs y locales para visitantes de paso. San José del Cabo, por su parte, ha desarrollado una oferta más cuidada y sofisticada, menos saturada de vendedores ambulantes. La percepción de que el centro de Cabo está “desfasado” frente al nuevo lujo ha contribuido a la pérdida de atractivo para cierto segmento de turistas.

Respuestas municipales y posibilidades de reactivación

Las autoridades locales han anunciado intervenciones para intentar revertir la tendencia. La remodelación del centro de Cabo San Lucas y la iniciativa Camina Cabo —que ampliará aceras y mejorará la movilidad peatonal en puntos clave como el Boulevard Lázaro Cárdenas y la Plaza Amelia Wilkes— buscan atraer paseos y consumo fuera de los hoteles. El alcalde Christian Agúndez Gómez reconoció el impacto de la caída de visitantes extranjeros y prometió obras de infraestructura y rehabilitación de espacios públicos para reactivar la economía del centro.

La verdadera pregunta es cómo persuadir al huésped de salir del resort. Hoy, los incentivos clásicos —fiesta y consumo de alcohol— ya no bastan excepto en temporadas puntuales como spring break. La alternativa pasa por una oferta local renovada: experiencias culturales, mercados gastronómicos, rutas peatonales y propuestas que ofrezcan autenticidad y seguridad. Si Los Cabos logra articular ese cambio, podría equilibrar el flujo entre hoteles y comercio local; si no, la transformación hacia un destino dominado por all-inclusive podría profundizar el cierre de restaurantes tradicionales.