Cómo la reforma laboral de Milei logró pasar el Senado entre huelgas y cambios de último momento

El Senado nacional aprobó la controvertida Reforma laboral promovida por el presidente Javier Milei, en una votación que refleja tensiones políticas y sociales. Tras negociar modificaciones que eliminaron provisiones polémicas, la iniciativa obtuvo el visto bueno final que pone en marcha cambios profundos en la regulación del trabajo formal e informal.

La aprobación llega en un contexto de protestas, paros y confrontación entre el Ejecutivo y distintas centrales obreras. Mientras el Gobierno busca atraer inversiones y facilitar la reactivación económica, los sindicatos advierten sobre recortes de derechos y mayor precarización.

Qué cambia la reforma y por qué importa

La ley altera normas laborales que se remontan a varias décadas. Entre sus puntos centrales figura la descentralización de las negociaciones salariales, que pasan de convenios sectoriales a acuerdos por empresa, con el objetivo declarado de flexibilizar la contratación y reducir costos laborales.

Además, la iniciativa redefine el alcance de las indemnizaciones y limita las causales admisibles para considerarlas completas, mientras crea un fondo obligatorio que las empresas deberán alimentar para garantizar pagos por despido. Estas medidas buscan, según sus defensores, simplificar los despidos y disminuir el costo de litigar en tribunales laborales.

Formalización del empleo y trabajo en negro

Uno de los argumentos oficiales es que la reforma incentivará la formalización de trabajadores que hoy operan en la economía informal. Se estima que una porción significativa de la población laboral realiza actividades «off the books» y el texto pretende generar alternativas para incorporarlos al mercado formal mediante contratos más flexibles.

Qué se negoció y qué quedó fuera

Para conseguir apoyos en el Senado se suprimieron artículos iniciales considerados determinantes, como cambios en el pago de licencias médicas y la posibilidad de que los salarios se depositaran directamente en billeteras digitales, tras las objeciones de entidades bancarias. También se descartaron recortes directos a ingresos fiscales y cuotas sindicales que hubieran debilitado todavía más a los gremios.

Estas modificaciones significaron una versión menos radical que la propuesta original, pero el paquete mantiene transformaciones estructurales en el mercado laboral. El resultado legislativo refleja la dinámica de negociación entre el oficialismo y bloques más centristas que terminaron respaldando el texto.

Impacto sobre empresas y empleo

El Gobierno argumenta que la reforma facilitará la inserción en mercados internacionales y reducirá la percepción de riesgo para inversores. En la práctica, las manufacturas y sectores industriales ya anticipan ajustes: encuestas oficiales registran expectativas de despidos superiores a las observadas en picos anteriores de crisis económica.

Reacción sindical y movilizaciones

La respuesta de los sindicatos fue inmediata y contundente. Distintas centrales, incluyendo la Confederación General del Trabajo y frentes alternativos, impulsaron paros y una jornada de 36 horas de medidas de fuerza convocada por la Unión de Trabajadores. Los líderes sindicales calificaron la reforma de regresiva y anunciaron más movilizaciones si no se revierten disposiciones consideradas perjudiciales.

Durante las protestas previas a la votación, se registraron incidentes con fuerzas de seguridad: uso de gases, balas de goma y represión que provocaron decenas de heridos y detenciones. Las organizaciones de derechos humanos y agrupaciones laborales denunciaron una respuesta desproporcionada por parte del Estado.

División dentro del movimiento obrero

Las críticas internas no tardaron en aparecer. Mientras algunas centrales optaron por concentrar fuerzas en medidas radicales, otras rechazaron movilizar masivamente frente al Congreso, generando debates sobre tácticas y unidad en la resistencia. Esta fractura condiciona la capacidad de presión hacia el Ejecutivo y el Legislativo en los próximos meses.

Escenario económico y político

Para Milei, la sanción de la norma es una prueba de fuerza política con potencial efecto sobre las tasas de interés y el acceso a los mercados de crédito internacionales. El oficialismo espera que la reforma sea interpretada por los inversores como una señal de coherencia en el programa económico, lo que podría facilitar la vuelta a la colocación de bonos.

Sin embargo, la aprobación ocurre en un cuadro de pérdida de puestos de trabajo formales y crecimiento del empleo gig, que plantea preguntas sobre la eficacia social de las medidas. La tensión entre atraer capital y proteger derechos laborales definirá gran parte del debate público en los próximos meses.

En síntesis, la sanción de la reforma laboral abre una etapa de implementación y de conflicto. La balanza entre promesas de inversión y el malestar sindical marcará si los cambios generan mayor empleo formal o profundizan la precariedad para amplios sectores de la población.