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4 junio 2026

Cómo Koljóz convierte una biografía familiar en mirada sobre la Unión Soviética y la posverdad

Emmanuel Carrère publica Koljóz, una novela que combina confesión personal y análisis histórico para pensar la memoria, el amor y la verdad

Cómo Koljóz convierte una biografía familiar en mirada sobre la Unión Soviética y la posverdad

En octubre de 2026, durante el funeral de Hélène Carrère d’Encausse en París, su hijo Emmanuel Carrère asistió a un ritual público que marcó el final de una etapa y el comienzo de otra: la posibilidad de narrar sin ataduras. Ese acontecimiento, que puso en primer plano la trayectoria de una historiadora que fue figura central de los debates sobre la Unión Soviética, actúa como punto de partida simbólico para Koljóz, la obra que ahora aparece editada por Anagrama en Argentina. En esta nueva entrega, Carrère se sirve de la memoria familiar para interrogarnos sobre el modo en que las vidas personales se entrelazan con grandes procesos históricos.

La novela abarca cuatro generaciones y despliega asuntos variados: la nobleza rusa en el exilio, la neurosis heredada, las pasiones truncas, la reconstrucción del pasado y las formas contemporáneas de la posverdad. A partir de la conversación que sostuvo en un encuentro por zoom vinculado al Proyecto Cyrano, emerge una propuesta: pensar a la familia como una red compleja donde nadie es únicamente protagonista ni espectador. Carrère admite que escribió una saga familiar, pero también asegura que su interés fue siempre comprender la trama de influencias que modeló a cada personaje y, por extensión, su propia mirada como narrador.

Una genealogía de heridas y ambiciones

El retrato de su abuelo, Georges Zourabichvili, aparece impregnado de resentimiento y grandeza frustrada; un hombre que, en las cartas conservadas por la familia, dibuja un tono cercano al del antihéroe dostoievskiano. Carrère reconoce rasgos comunes —y hasta un diagnóstico que le aplicaron, el de trastorno bipolar— que conectan generaciones. Esa figura quedó atrapada en las tormentas del siglo XX, mientras otros parientes encontraron vías de integración en Francia. La diferencia de destinos explica, en buena medida, la construcción identitaria de su madre: una integración social fulgurante que Carrère interpreta como reacción frente a la condición de paria que representó el patriarca.

Amores privados y ambiciones públicas

La relación entre los padres de Carrère funciona en la novela como un eje dramático: un amor desigual, renuncias y consecuencias que repercutieron en los hijos. Su padre, hombre entregado y en cierto modo marginado, conservó un afecto incondicional que fue pagando un precio personal alto; su madre, brillante y ascendente en el ambiente intelectual francés, construyó una carrera sobre decisiones que incluyeron la negación de deseos íntimos. Esa tensión entre gloria y sacrificio remite a una fórmula literaria clásica: la fama aparece aquí como el brillo que acompaña una pérdida. Para Carrère, esas escenas tempranas configuraron su sensibilidad afectiva y el modo en que luego se relacionó con el mundo.

Rusia, memoria y la práctica de reescribir la historia

El libro traza además un mapa de ideas sobre Rusia y la manera en que su trayecto histórico influyó en la familia. Carrère recuerda que la experiencia rusa casi nunca conoció la libertad plena y que el breve interregno de los años noventa fue la excepción que dejó huellas contradictorias. Su madre abrazó un proyecto occidentalista para Rusia y, al mismo tiempo, mostró fascinaciones y contradicciones frente a prácticas como la reescritura del pasado que caracterizaron al régimen soviético. Esa ambivalencia intelectual, y a veces práctica, plantea preguntas sobre cómo la historiografía puede transformarse en instrumento político.

La guerra en Ucrania y un cambio de perspectiva

La invasión de Ucrania alteró en Carrère percepciones previas: por azar se halló en Moscú al comienzo del conflicto en la primavera de 2026 y, desde entonces, observó un rostro de Rusia que le resultó más inquietante. Para él los acontecimientos ucranianos no son solo una crisis regional, sino una línea de defensa de Europa frente a una lógica de poder que considera peligrosa. La guerra reconfigura la manera en que la cultura y la historia familiar se entrecruzan con la política contemporánea, obligando a revisar indulgencias intelectuales y a repensar la relación entre identidad cultural y violencia estatal.

El oficio del novelista y la búsqueda de lo verdadero

En el cierre del libro Carrère reflexiona sobre la verdad literaria y la sinceridad: cita a Kafka y a pensadores que le ayudan a sostener la idea de que la escritura aspira a una relación auténtica con el mundo, aunque siempre mediada por limitaciones personales y genealogías de mentiras. La piedad filial aparece como brújula ética en su proyecto —una benevolencia que permite erigir un pequeño monumento familiar sin omitir sombras— y la referencia a autores como Philip K. Dick o a la cultura popular contemporánea subraya la preocupación por la desaparición de lo real bajo representaciones interesadas. El resultado es una obra que combina la confesión íntima con una mirada crítica sobre la historia y sus ficciones.

Autor

Javier Ortega

Javier Ortega, bilbaíno de 58 años con estilo casual, rememora haber seguido la larga huelga industrial en la ría de Nervión y entrevistar a trabajadores en astilleros. Sostiene un periodismo que visibiliza a quienes quedan fuera del poder; guarda archivos fotográficos de la transformación industrial de Euskadi.