Saltar al contenido
4 junio 2026

Cómo gobiernan Giorgia Meloni, Sanae Takaichi y Claudia Sheinbaum y qué significa

Tres mujeres alcanzaron primeras magistraturas en potencias económicas distintas; sus trayectorias, políticas y el escrutinio que reciben revelan más sobre el sistema que sobre el género

La presencia simultánea de Giorgia Meloni, Sanae Takaichi y Claudia Sheinbaum en la primera línea del poder plantea una pregunta inmediata: ¿es relevante que sean mujeres o lo es más la naturaleza del puesto? En un mundo donde el machismo opera como regla no excepción, el hecho de que las tres sean las primeras en sus países en llegar a ese cargo al mismo tiempo es notable. Cada una llegó por una puerta distinta y, sin embargo, todas encontraron la misma sala: la del poder que exige decisiones duras, compromisos y una gran soledad. En este texto se comparan su origen, su gestión en economía y seguridad, sus vínculos internacionales y las implicaciones para los derechos de las mujeres.

De rutas distintas a la cima

Meloni, Takaichi y Sheinbaum no provienen de dinastías políticas y construyeron sus carreras fuera de los círculos que tradicionalmente reproducen el poder. La trayectoria de Meloni arrancó en el barrio obrero de Garbatella; se vinculó a la juventud de la antigua derecha posfascista a los quince años, no cursó estudios universitarios y en 2026 fue la primera líder de la nueva ola de la extrema derecha en Europa occidental desde 1945, al frente de una administración que hoy es la tercera más longeva de la historia republicana italiana. Takaichi, que tocaba la batería y sigue siendo fan de Iron Maiden, nombró entre sus héroes a Margaret Thatcher, Shinzo Abe y Ronald Reagan; fue protegida de Abe, ganó la dirección del LDP en octubre de 2026 y en febrero de 2026 obtuvo una supermayoría en la cámara baja. Sheinbaum, hija de dos científicos activistas del movimiento estudiantil de 1968, pasó por el activismo en los ochenta, cursó estancias en Berkeley mientras trabajaba en un doctorado sobre consumo energético, y en junio de 2026 alcanzó 35.9 millones de votos —cerca del 60% y el conteo absoluto más alto en la historia de México—, usando una supermayoría constitucional para impulsar reformas rápidas.

Economía, seguridad y políticas públicas

En términos económicos, las tres han sorteado crisis graves hasta ahora: Italia mantiene una expansión débil —proyección de crecimiento entre 0.6% y 0.8%— pero conservó un déficit cercano al 3% y ha gastado los €194 mil millones de fondos de recuperación de la UE. México registró un récord de inversión extranjera directa de $36 mil millones en el primer semestre de 2026, con crecimiento modesto alrededor de 0.7% y calificaciones crediticias estables; Japón lanzó un paquete de estímulo de aproximadamente $134 mil millones orientado a semiconductores, IA y tecnologías estratégicas. En seguridad y soberanía las diferencias son notables: la inseguridad sigue siendo la principal preocupación en México —48% la señaló como problema clave en marzo— pese a que los homicidios bajaron desde octubre de 2026; Italia emitió más de 450,000 permisos de trabajo para migrantes entre 2026 y 2026, mostrando una pragmática gestión migratoria que choca con su retórica; Japón, bajo Takaichi, aceleró el objetivo de gasto en defensa hasta el 2% del PIB y levantó restricciones en exportaciones de armas letales, además de abandonar la ambigüedad estratégica sobre Taiwán.

Relaciones exteriores y comercio

El tablero internacional ha exigido maniobras finas. La relación de Meloni con Donald Trump fue hasta hace poco más cálida que la de otros líderes europeos, pero esa cercanía se tensó en abril cuando Trump la criticó por apoyar al Papa León XIV y por su postura sobre la guerra en Irán. Takaichi ha adoptado una línea más cautelosa: mantiene un vínculo amistoso con Estados Unidos sin definir con claridad su perfil de aliado, una ambigüedad que hoy parece su política exterior. Sheinbaum, en cambio, ha mostrado capacidad para negociar bajo presión: obtuvo al menos tres prórrogas en plazos arancelarios de Trump y, sin romper el USMCA, reforzó cooperación en interdicción de fentanilo y migración; al mismo tiempo autorizó aranceles de hasta 50% sobre cerca de 1,400 productos procedentes de China y otros países asiáticos sin tratados con México, alineando prácticas con preocupaciones estadounidenses sobre transbordos.

Género, percepción pública y legado

Las tres comparten una experiencia común: nunca hicieron campaña con el eje del género, pero son evaluadas por él. Los calificativos que se aplican a sus estilos —la voz «estridente» de Meloni, la vida privada de Takaichi, la etiqueta de «fría» o «robótica» hacia Sheinbaum— rara vez se usan con hombres en posiciones equivalentes. En materia de derechos, Meloni y Takaichi encabezan gobiernos conservadores que han frenado o retrocedido sobre temas de reproductividad y derechos de las familias LGBTQ+; Takaichi además rechaza el matrimonio igualitario, los apellidos separados y la sucesión imperial femenina. Sheinbaum es la única que se declara abiertamente feminista, elevó el organismo de atención a la mujer a ministerio y promovió reformas de igualdad sustantiva, aunque movimientos feministas critican el alcance real de esas medidas.

Lo que enseñan sobre el poder

La lección central no es que el género determine el resultado sino que el cargo moldea a quien lo ocupa. Hay dos tesis en debate: la optimista postula que las mujeres en el poder gobiernan de forma menos adversarial y más consensuada; la escéptica sostiene que, para llegar arriba en sistemas dominados por hombres, ellas deben volverse más duras. En la práctica, Meloni ha combinado retórica dura con decisiones pragmáticas; Takaichi ha impulsado cambios militares y estratégicos que sus predecesores evitaron; Sheinbaum ha manejado presiones externas con compostura, convirtiendo ataques en negociación. Ninguna eligió lo fácil: el cargo, más que el sexo, reclama resiliencia, cálculo y sacrificio. Dentro de unas décadas podremos evaluar legados, pero hoy lo más claro es que la mesa del poder no cambia porque cambie quien se sienta en ella; lo que cambia son las prioridades y el precio de gobernar.

Autor

Bianca Magni

Bianca Magni transcribió a mano el diario de un coleccionista florentino hallado en el Archivio di Stato para una serie sobre el Renacimiento urbano; colaboradora histórica que propone itinerarios culturales y apuntes de archivo. Vive en Florencia y es la referente para los intercambios con las bibliotecas históricas de la ciudad.