Cómo el movimiento therian llegó al Congreso y propone una ley de protección

En los últimos meses el término therian pasó de ser una etiqueta de subculturas en internet a ocupar espacios públicos y políticos en México. Jóvenes que expresan una identidad animal aparecen en plazas, universidades y en redes sociales, lo que ha provocado desde curiosidad hasta rechazo. En algunas ciudades se registraron concentraciones, carreras y encuentros que atrajeron la atención de medios y transeúntes, mientras que otras convocatorias terminaron en confrontaciones y detenciones. El debate ya no es solo virtual: la demanda de reconocimiento y protección cruzó la frontera digital y llegó a iniciativas legislativas.

Ante ese contexto, en Nuevo León se presentó formalmente una propuesta conocida popularmente como Ley Therian, impulsada por el abogado Mauricio Castillo Flores y respaldada por jóvenes que se identifican con animales. La iniciativa busca introducir protocolos obligatorios en escuelas y sanciones por casos de discriminación, además de mecanismos de protección en entornos laborales. La visibilización de este movimiento en plataformas como TikTok y X ha sido citada por los promotores como motivo para regular medidas de convivencia y prevención del acoso.

Qué significa ser therian y por qué genera polémica

El concepto therian describe a personas que sienten una afinidad psicológica o espiritual con un animal no humano; no implica una transformación física literal, sino una dimensión identitaria que algunos manifiestan con orejas, colas, máscaras o comportamientos. Estas expresiones varían en intensidad: hay quienes las viven de forma privada y quienes las exhiben en espacios públicos. La difusión masiva de contenidos sobre estas prácticas ha alimentado una respuesta polarizada: desde defensores que piden respeto y protección hasta críticos que las ven como performances extremas o un llamado de atención.

La iniciativa legislativa en Nuevo León

La llamada Ley Therian se presentó en el Congreso de Nuevo León con el objetivo de incorporar protocolos de convivencia en centros educativos y sanciones en caso de omisión ante el acoso. Entre sus líneas principales se propone la capacitación docente, la creación de observatorios juveniles para monitorear culturas digitales y la extensión de medidas de protección a los espacios laborales. Los promotores sostienen que estas acciones responden a un vacío normativo detectado tras la viralización de testimonios y casos de hostigamiento en internet y escuelas.

Propuestas concretas y alcance

El esquema propuesto contempla protocolos desde kínder hasta universidades, mecanismos de atención inmediata frente a incidentes de bullying y la posibilidad de sancionar a personal docente que no actúe frente a denuncias. También incluye la formación de comités de convivencia y campañas informativas. Para sus impulsores, el reconocimiento de la autopercepción es una herramienta para atenuar discursos de odio y prevenir riesgos para la salud mental de quienes se identifican como therians.

Reacciones sociales y jurídicas

Las reacciones han ido de la empatía a la burla. En redes, videos virales de eventos en plazas o del joven identificado como caballo frente al Congreso generaron miles de interacciones que mezclaron apoyo, memes y críticas. Expertos en derechos infantiles y organizaciones de defensa señalan que no corresponde patologizar automáticamente estas identidades; consideran que la problemática principal es el acoso y sus consecuencias, y advierten sobre una «moral panic» alimentada por adultos preocupados por nuevas formas de expresión juvenil.

Implicaciones legales y educativas

Analistas legales recuerdan que México ya enfrenta retos con el bullying escolar y que la propuesta abre una discusión legítima sobre la adaptación de normas educativas a identidades emergentes. Si bien hay quienes cuestionan la especificidad de una ley enfocada en identidades no humanas, hay consenso en que políticas escolares más inclusivas y protocolos claros reducen conflictos y el abandono escolar. En Nuevo León la iniciativa fue turnada a comisiones para su dictamen, y los promotores convocan a mesas de trabajo con autoridades educativas.

Datos compartidos por medios señalan que, a raíz de la difusión en redes, las búsquedas sobre therian se incrementaron notablemente; además, en algunas entidades se reportaron casos de acoso escolar relacionados con estas identidades. Cabe destacar que en información pública se documentó una referencia puntual: «Datos actualizados al 19 de febrero de » en coberturas periodísticas sobre la presentación de la iniciativa. El desarrollo jurídico y social de este fenómeno será clave para determinar si futuras políticas públicas incorporan protecciones específicas o si se rediseñan marcos generales de convivencia para abarcar estas nuevas expresiones.

En síntesis, el paso del movimiento therian de las plataformas digitales a espacios públicos y legislativos plantea preguntas sobre libertad de expresión, convivencia escolar y límites de la identidad. Más allá de la sorpresa mediática, la discusión central apunta a cómo las instituciones responden al acoso y garantizan ambientes seguros para jóvenes con identidades diversas.