Cómo el festival internacional de guitarra de Zihuatanejo se convirtió en un evento imprescindible

En el otoño de 2003 surgió la semilla de lo que hoy conocemos como el Festival Internacional de Guitarra de Zihuatanejo (ZIGF). Un par de músicos de San Francisco recibieron la invitación para tocar en una celebración local que, en su primer año en 2004, reunió a 15 artistas repartidos en bares durante cuatro días. Desde aquellos inicios humildes hasta la programación actual, el festival se ha consolidado como un punto de encuentro para intérpretes, turistas y residentes, manteniendo al mismo tiempo una misión comunitaria y educativa.

De origen comunitario a evento internacional

La iniciativa original estuvo impulsada por un grupo de expatriados y propietarios de negocios de Zihuatanejo que querían ofrecer algo nuevo a la ciudad. La propuesta incluía cubrir gastos de viaje y hospedaje a los músicos y sumar voluntarios que ayudaran a la organización. Con el paso de los años, el esfuerzo colectivo transformó aquella edición inaugural en una celebración de ocho días con 12 sedes y 17 presentaciones, que atrae a miles de asistentes y a artistas de países como Cuba, Argentina, Canadá, Italia y Estados Unidos.

Calendario, dirección y funcionamiento

El festival se celebra tradicionalmente desde el primer hasta el segundo sábado de marzo; la edición anunciada para este año tendrá lugar exactamente del 7 al 14 de marzo de 2026. Desde 2016 la dirección recae en Heidi Nygård, quien tomó el mando tras haber sido codirectora; antes, la primera directora, Catherine Krantz, estuvo al frente entre 2004 y 2014. A lo largo de sus años —la historia documentada llega ya a una trayectoria de 22 años— el ZIGF se ha apoyado casi en su totalidad en la labor de voluntarios y comités que trabajan durante todo el año para sostener el evento.

Misión y beneficios para la comunidad

Como organización sin fines de lucro, el festival financia sus actividades mediante venta de boletos, donaciones, patrocinios y merchandising. Su propósito no solo es presentar música de alto nivel, sino también dinamizar la economía local y promover la conciencia cultural que mejora la calidad de vida de residentes y visitantes. Un componente clave de esa misión es la programación de conciertos educativos destinados a escolares, especialmente en comunidades con escaso acceso a la enseñanza musical.

Programas educativos y asociaciones

En años recientes, el ZIGF ha formalizado su trabajo con organizaciones como P.R.I.S.M.A., la iniciativa mexicana fundada por Morgan Szymanski que promueve la educación artística en comunidades vulnerables. Los músicos del festival visitan escuelas para ofrecer sesiones íntimas donde se explican conceptos básicos como notas, tempo e instrumentos, y muestran en vivo cómo funciona una interpretación. Estas visitas generan impacto emocional y, en muchos casos, encienden el interés de niños que nunca antes habían visto a un intérprete en escena.

Experiencia para artistas y público

El ZIGF propone una forma diferente de festival: los músicos suelen tocar dos sets de 60 minutos además de participar en los conciertos de apertura y clausura, lo que muchos describen como “más parecido a unas vacaciones”. Todos los artistas se alojan en el mismo hotel que la organización rentabiliza por completo, lo que favorece la interacción, las colaboraciones y la amistad entre intérpretes. La programación mezcla géneros —desde jazz gitano y clásica hasta flamenco, tango y americana— y suele incluir a guitarristas mexicanos en aproximadamente la mitad del cartel.

La reacción del público

Organizadores, músicos y asistentes coinciden en que el festival produce un ambiente cálido y cercano: el público escucha con atención y los músicos se sienten valorados. Ese clima facilita encuentros espontáneos sobre el escenario, donde es habitual que un intérprete invite a otro a sumarse a su set, reforzando la idea de que la música es un lenguaje universal. Voluntarios y aficionados hablan de una energía especial que se percibe a partir del segundo o tercer día del festival.

Cómo participar y apoyar

Las entradas anticipadas pueden adquirirse en www.zihuafest.com, y también hay venta de boletos en cada sede y durante la preventa en el centro de Zihuatanejo la semana previa al festival. Los conciertos en restaurantes requieren reserva y un consumo mínimo. Quienes deseen colaborar pueden inscribirse como voluntarios en la web del festival; las tareas incluyen apoyo administrativo, difusión, logística en sitio y transporte. El equipo de voluntariado ofrece capacitación, camiseta, pase para el festival y la oportunidad de convivir con músicos y público.

Además, empresas interesadas en patrocinar el evento pueden contactar a la organización por correo electrónico en [email protected]. Para muchos involucrados, el ZIGF no es solo un evento musical: es una experiencia colectiva que ha marcado la carrera y la vida de músicos, la agenda cultural de Zihuatanejo y el imaginario de cientos de niños y asistentes a lo largo de los años.