La anulación por parte del Tribunal Supremo de Estados Unidos de los aranceles aprobados por la administración Trump ha trastocado el mapa del comercio internacional y desató reacciones políticas y empresariales en todo el mundo. Ante la sentencia que tumbó los gravámenes implantados el 2 abril de mediante una ley de emergencia de 1977, la Casa Blanca respondió con órdenes presidenciales que buscan sustituir aquel paquete arancelario, pero que, a su vez, han generado más preguntas que certezas.
En el centro del conflicto está la legitimidad para imponer impuestos a la importación sin pasar por el Congreso y cómo eso afecta a tratados, a la recaudación en el Tesoro y a la competitividad de socios comerciales. La secuencia —fallo judicial, críticas públicas del presidente y nuevas proclamaciones ejecutivas— ha instalado un panorama de volatilidad y complejidad normativa para gobiernos y compañías.
Qué dictaminó el Tribunal Supremo y por qué importa
El fallo declaró que el uso de la ley de 1977 para imponer los llamados aranceles recíprocos excedió las competencias presidenciales porque esa norma, concebida para situaciones de emergencia excepcionales, no contempla expresamente la creación de gravámenes generalizados sin control del Congreso. En la práctica, la sentencia implicó la anulación de la mayor parte de los aranceles que entraron en vigor tras la declaración de emergencia del 2 abril de.
La decisión judicial marca un límite institucional: si bien la administración puede seguir explorando otras herramientas legales para imponer gravámenes, la Corte subrayó que las facultades ejecutivas no son ilimitadas en materia económica. Este punto recuerda que, constitucionalmente, corresponde al Congreso fijar la política arancelaria, y que los atajos legales tienen consecuencias.
La reacción de la Casa Blanca y sus consecuencias prácticas
Frente al revés judicial, el presidente dictó tres proclamaciones presidenciales buscando rellenar el vacío normativo. La primera orden estableció un arancel ad valorem del 10% sobre todas las importaciones por 150 días, anuncio que fue elevado por el propio presidente a un 15% en menos de 24 horas. Estas medidas, si bien inmediatas, deberán ser ratificadas por el Congreso en un plazo de cinco meses, un trámite con incierta trayectoria política debido a la ajustada mayoría en la Cámara de Representantes.
La sombra sobre la posible devolución de fondos recaudados —más de 200.000 millones de dólares según registros de — añade otra capa de problema: importadores y distribuidores reclaman mecanismos claros para solicitar reembolsos, y el proceso podría generar litigios y disputas sobre quién tiene derecho a reclamar. Abogados y consultores advierten que esas reclamaciones podrían prolongarse meses o años, afectando especialmente a pequeñas y medianas empresas.
Excepciones y ámbitos afectados
Las órdenes ejecutivas contienen numerosas exenciones: ciertos minerales y metales críticos, productos agrícolas (como carne de vacuno, tomates y naranjas), productos farmacéuticos, equipos aeroespaciales y otros bienes quedan fuera del gravamen temporal. Además, la suspensión del tratamiento de minimis para envíos de bajo valor —paquetes por debajo de 800 dólares— fue mantenida como medida a vigilar, ya que afecta el flujo de millones de pequeños envíos que entran al país desde plataformas digitales.
Repercusiones internacionales y la inquietud en Bruselas y Asia
En Europa la sentencia y la respuesta estadounidense han sembrado desconcierto: la Comisión Europea sigue evaluando el impacto legal sobre el acuerdo bilateral que fijaba un arancel uniforme del 15% a productos europeos, y teme que la reactivación del arancel MFN (Nación Más Favorecida) acabe sumándose a nuevas tasas, elevando el coste real para exportadores de la UE.
En Asia la aplicación previa de aranceles había dejado una estela compleja: acciones contra países por ventas de petróleo, negociaciones continuas con aliados como Japón y Corea del Sur, y una tensa relación comercial con China, hoy en una fase de tregua que podría verse alterada. Pekín, que prepara una visita del magnate estadounidense a finales de marzo, no ha respondido formalmente con represalias, aunque analistas señalan que la eliminación de los aranceles recíprocos puede ser recibida con alivio por algunos sectores.
Impacto económico y perspectivas
Expertos en economía internacional estiman que la incertidumbre generada por la combinación del fallo judicial y las respuestas ejecutivas aumentará la volatilidad en los mercados y complicará las cadenas de suministro. Las empresas deberán adaptar contratos, revisar cláusulas de precios y contemplar el riesgo de solicitudes masivas de reembolso. A largo plazo, algunos socios podrían intentar renegociar compromisos bilaterales si desaparece la amenaza arancelaria que les había servido de palanca.
En el plano doméstico, el debate se concentra en si la Casa Blanca podrá reinstaurar un muro arancelario mediante otras leyes y en las consecuencias que eso tendría sobre la inflación, el empleo y la competitividad estadounidense en un contexto electoral. Por ahora, la combinación de fallo, proclamaciones y litigios anuncia meses de disputa y ajustes en la política comercial global.



