El caso del Banco Master ha puesto en primer plano una técnica de fraude que mezcló fondos exclusivos, valores inflados y estructuras opacas. En la audiencia ante la Comisión de Asuntos Económicos, el presidente interino de la Comisión de Valores Mobiliarios (CVM) señaló que el banco no fue una víctima pasiva: al contrario, aparece como promotor activo del sobreprecio en los activos que presentaba.
Las acusaciones, formuladas en declaraciones públicas del regulador, describen un mecanismo que permitió que el banco mostrara un balance aparentemente sólido mientras tomaba dinero del mercado mediante la emisión de CDB. El relato oficial también alude a la existencia de fondos de propiedad enmascarada y empresas pantalla que facilitaron la circulación de recursos.
El mecanismo: inflado de activos y emisión de deuda
Según lo expuesto por la autoridad regulatoria, el diseño del fraude consistió en declarar en el activo del banco participaciones en fondos con valores exagerados. Esos activos inflados se usaron para sostener la apariencia de solvencia y, en consecuencia, para emitir certificados de depósito bancario (CDB) con relativa facilidad. La combinación creó un círculo vicioso: más activos sobrevalorados facilitaban nuevas emisiones, y esas emisiones alimentaban la estructura opaca que mantenía el simulacro.
El presidente interino de la CVM también señaló un «alinhamento perverso de incentivos» entre gestores e inversores, una alianza que preservó la ficción contable. En la práctica, se trató de una cooperación tácita entre quienes valuaban los fondos y quienes se beneficiaban del flujo de recursos hacia vehículos de destino confuso.
Activos cuestionados y liquidez problemática
Entre los activos mencionados como sobrevaluados aparecen créditos que, en los registros, figuraban como dinero a cobrar pero que, según denuncias del Banco Central al Ministerio Público y evidencias preliminares de la Policía Federal, podrían no existir en los términos presentados. Otros rubros, como precatórios, habrían sido valorizados por encima de su capacidad real de conversión a efectivo en plazos cortos.
Esta poca liquidez complicó la acción de supervisión: aunque algunos activos existieran formalmente, su realización a valores de balance sería inviable en el mercado. El resultado práctico fue la ilusión de solvencia combinada con riesgo real para quienes compraron los instrumentos emitidos por el banco.
Destinos de los recursos y estructuras opacas
Parte de los recursos captados mediante CDBs terminó en fondos vinculados entre sí, en empresas de fachada y en cuentas de difícil trazabilidad. Los fondos exclusivos y la figura de propiedad indirecta ayudaron a ocultar titulares reales y movimientos. Donde los reguladores encontraron sombras, el público y algunos inversores afrontaron pérdidas que, en buena medida, recaen sobre mecanismos de garantía y fondos de compensación.
Consecuencias públicas y la compra por parte del BRB
Un episodio relevante es la adquisición del banco por parte del BRB, que actuó como comprador institucional de una entidad en colapso. Comentarios de analistas y legisladores dibujaron un panorama en el que el Estado terminó absorbiendo los costos de una estructura que, según los reguladores, era un «cadáver financiero» disfrazado de activo recuperable.
Los desembolsos vinculados a la resolución y la intervención tuvieron impacto en el sistema: más de R$ 50 mil millones vinculados a mecanismos de garantía y fondos de cobertura han sido mencionados en la discusión pública, con efectos repartidos entre bancos, clientes y el propio mercado financiero.
Reacciones políticas y demandas de transparencia
Voces en el Senado, incluyendo al senador Eduardo Braga, calificaron la situación como una especie de «orgia» en el mercado financiero que exige reformas. Las propuestas incluyen mayor transparencia en fondos exclusivos, reglas más estrictas sobre valoración de activos y coordinación reforzada entre la CVM, el Banco Central y el Ministerio Público.
Además de cambios regulatorios, los debates parlamentarios buscan identificar responsabilidades: qué parlamentares, gobernadores o gestores de fondos orientaron inversiones hacia el banco y qué ventajas políticas o institucionales permitieron la transferencia de recursos hacia estructuras opacas.
El testimonio del presidente interino de la CVM en la Comisión de Asuntos Económicos, registrado públicamente, aceleró la demanda por investigaciones más profundas y por reformas que limiten el uso de vehículos financieros que impiden la trazabilidad. El caso del Banco Master plantea preguntas sobre supervisión, la eficacia de los mecanismos preventivos y la necesidad de renovar normas para evitar que el mismo patrón se repita.



