El Consejo de Seguridad de la ONU se reunió en una sesión de emergencia tras el ataque militar de Estados Unidos en Venezuela. La embajadora de Colombia, Leonor Zalabata, utilizó esta plataforma para expresar su rechazo a la acción estadounidense y para abogar por la soberanía del país sudamericano. Este encuentro marcó la primera vez que Colombia participó como miembro temporal del consejo, lo que le otorgó una oportunidad crucial para influir en las discusiones internacionales.
Durante su intervención, Zalabata subrayó que el ataque perpetrado por EE. UU. constituye una violación de normas internacionales y de la carta de la ONU. La representante colombiana enfatizó que este tipo de acciones podrían tener repercusiones significativas en la región, afectando la estabilidad de los países vecinos. Su postura fue respaldada por varios gobiernos de América Latina y África, que también condenaron la intervención militar.
Reacciones internacionales ante el ataque
El ataque de EE. UU. incluyó el bombardeo de Caracas y la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores. La situación generó una gran preocupación en el ámbito global, donde líderes de diversas naciones expresaron su inquietud sobre las posibles consecuencias de dicha acción. El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, quien no pudo asistir a la reunión, envió una carta en la que instó a respetar la independencia de Venezuela, advirtiendo sobre el peligro de sentar un precedente negativo para el derecho internacional.
El llamado de Guterres
En su comunicación, Guterres enfatizó la necesidad de que los estados respeten los principios de soberanía y integridad territorial. Subrayó su profunda preocupación por el auge de la inestabilidad en Venezuela y el impacto que podría tener en la región. Esta declaración se produjo en un contexto de tensión creciente, donde la presencia militar estadounidense había aumentado en el Caribe, generando temores sobre futuras agresiones.
La postura de Rusia y China
En la misma sesión, Rusia se pronunció en contra de los ataques de EE. UU., describiéndolos como un horror y una operación criminal. El representante ruso, Vasily Nebenzya, exigió la liberación inmediata de Maduro y su esposa, y criticó lo que llamó un enfoque selectivo del orden mundial promovido por EE. UU. y sus aliados. Según Nebenzya, este enfoque ha llevado a consecuencias negativas para la estabilidad internacional, lo que refleja la creciente preocupación por la seguridad global.
De manera similar, China condenó la acción militar estadounidense, calificándola de un ataque unilateral que infringe la soberanía de Venezuela. El representante adjunto de China, Sun Lei, expresó que estas acciones ponen en peligro la paz y estabilidad de la región de América Latina y el Caribe, destacando la necesidad de un enfoque más respetuoso hacia las naciones soberanas.
Implicaciones para la región
El ataque a Venezuela no solo ha sido un tema de debate en la ONU, sino que también ha despertado una serie de inquietudes sobre las implicaciones que podría tener para la región. Las tensiones podrían intensificarse, y la reacción de otros países será crucial para determinar los próximos pasos en el escenario internacional. Los países vecinos a Venezuela deben estar alertas y preparados para afrontar posibles repercusiones, tanto políticas como sociales.
En conclusión, la participación de Colombia en el Consejo de Seguridad de la ONU como miembro temporal ha sido un momento significativo en la defensa de la soberanía venezolana. La condena unificada de varios países ante la acción de EE. UU. resalta la importancia de trabajar juntos para preservar la paz y la estabilidad en la región. A medida que la situación evoluciona, será fundamental seguir atentos a las dinámicas políticas y a la respuesta de la comunidad internacional.



