Desde que Claudia Sheinbaum asumió la presidencia en octubre de 2026, el número de escoltas asignados a funcionarios en México ha crecido de manera considerable. Un informe del diario El Sol de México revela que entre el 1 de octubre de 2026 y el 7 de enero de 2026, se asignaron escoltas a 103 funcionarios, lo que equivale a casi siete asignaciones mensuales. ¿A qué se debe este aumento?
Este incremento en la seguridad no solo es una respuesta a la creciente violencia en el país, sino que también destaca una clara diferencia en la política de seguridad entre el gobierno de Sheinbaum y sus predecesores. Durante el mandato de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), se asignaron escoltas a 311 funcionarios en casi seis años, lo que representa un promedio de 4.5 asignaciones mensuales. ¿Es suficiente esta diferencia para marcar un cambio significativo?
Diferencias notables con administraciones anteriores
Al comparar el actual gobierno de Sheinbaum con el de Enrique Peña Nieto, la diferencia es aún más evidente. Durante su administración, se asignaron escoltas a solo 168 funcionarios, un promedio de 2.37 por mes. Esto significa que las asignaciones bajo Sheinbaum han superado en más del 180% a las de su antecesor. ¿Qué nos dice esto sobre la situación actual de la seguridad en México?
Contexto de seguridad en México
Las amenazas a la seguridad de los funcionarios en México son un tema de larga data. Asesinatos notorios, como el de Luis Donaldo Colosio en 1994 y el más reciente del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, han puesto de relieve los riesgos que enfrentan los políticos. Manzo, quien contaba con un equipo de seguridad, fue asesinado, lo que ha llevado a un aumento en las solicitudes de protección por parte de funcionarios. ¿Estamos ante un escenario más peligroso que nunca?
La información obtenida por El Sol de México indica que el número de solicitudes de protección ha aumentado considerablemente en comparación con administraciones anteriores. Este aumento parece estar vinculado tanto a un incremento en las amenazas creíbles contra la vida de los funcionarios como a una mayor disposición de los políticos para solicitar seguridad adicional. Esto nos lleva a preguntarnos: ¿qué tan efectivas son estas medidas?
Los costos de la seguridad
El costo de los servicios de seguridad para estos 103 funcionarios ha generado ingresos significativos para el gobierno. Durante el periodo mencionado, se recaudaron más de 450 millones de pesos (aproximadamente 26.2 millones de dólares). Estos cargos son pagados por la entidad a la que pertenece el funcionario, ya sea un gobierno estatal o municipal. ¿Es este un gasto justificado ante la situación de violencia?
Este ingreso es más del doble de lo que se recaudó durante el mandato de Peña Nieto, donde los ingresos por servicios de seguridad superaron 1.3 mil millones de pesos en total. Esto indica que el costo de mantener la seguridad de los funcionarios ha aumentado notablemente, reflejando las crecientes preocupaciones sobre la seguridad en el país.
Reacciones del gobierno y el contexto político
A pesar de la creciente necesidad de protección, Claudia Sheinbaum ha afirmado que no cuenta con un equipo formal de seguridad personal, sino que es asistida por un grupo de ayudantes presidenciales. Sin embargo, eventos recientes, como el incidente en el que fue tocada inapropiadamente en el centro histórico de la Ciudad de México, han suscitado dudas sobre la efectividad de esta estrategia de seguridad. ¿Es esta una forma adecuada de abordar el problema?
El panorama de la política mexicana se complica aún más por la presión que enfrenta Sheinbaum de actores políticos y externos, como los Estados Unidos, que han manifestado una postura más agresiva frente a la violencia del narcotráfico. En este contexto, el desafío no se limita a la asignación de escoltas, sino que involucra una reestructuración más profunda de las políticas de seguridad y su relación con el crimen organizado.
El aumento en la protección de funcionarios públicos bajo el gobierno de Claudia Sheinbaum refleja un reconocimiento de los peligros que enfrentan los políticos en México. A medida que el gobierno navega por estos desafíos, la pregunta sobre cómo equilibrar la seguridad con las realidades políticas y sociales del país se vuelve cada vez más relevante. ¿Estamos listos para enfrentar la realidad?



