clases de yoga en tijuana promueven salud emocional y física para todas las edades

En Tijuana, la práctica del yoga ha dejado de ser vista sólo como ejercicio físico para convertirse en un recurso accesible para gestionar el estrés cotidiano. Según declaraciones de Loli Celis, directora de la escuela My Yoga, publicadas el 15 de febrero 2026, familias enteras están buscando sus sesiones para afrontar la ansiedad, la ira y la tensión acumulada por problemas económicos y el tiempo perdido en el tráfico.

Celis subraya que la disciplina es apta para personas de distintas edades y condiciones socioeconómicas, y que su efecto va más allá de lo corporal: también impacta la capacidad de comunicación y la convivencia dentro del hogar. Por ello, su oferta incluye modalidades pensadas para la dinámica familiar y para recuperar la flexibilidad y la confianza individual.

Clases adaptadas a necesidades familiares

La propuesta de My Yoga incluye una modalidad llamada yoga familiar, diseñada para que padres, hijos y otros miembros del hogar practiquen juntos. Estas sesiones combinan posturas, juegos y ejercicios de respiración que fomentan la comunicación y el respeto mutuo. En ambientes donde las preocupaciones económicas y la movilidad afectan la convivencia, la sesión familiar se plantea como un espacio para restablecer rutinas saludables y generar momentos de conexión.

Beneficios sobre la atención y las emociones

Entre las ventajas para los más jóvenes, Celis destaca la mejora en la concentración y la capacidad de seguir instrucciones. Con ejercicios de atención plena, los niños aprenden a identificar sensaciones y a regular impulsos, lo que puede reflejarse en un mejor desempeño escolar y en interacciones más armoniosas en casa. Para los adultos, las prácticas favorecen la liberación de tensión física y alivian la carga emocional asociada al ritmo urbano.

Clases de flexibilidad y refuerzo de la confianza

Otra línea de trabajo en My Yoga son las sesiones orientadas a recuperar la flexibilidad corporal y la autoestima. Mediante una progresión de posturas y ejercicios dirigidos, los participantes desarrollan mayor movilidad articular y conciencia corporal. Celis explica que estos logros no sólo repercuten en la salud física —menos rigidez, mejor postura— sino que también generan una sensación de logro que refuerza la confianza en sí mismo, un aspecto clave para la salud mental.

Ejercicios y metodología

La metodología de la escuela combina secuencias suaves, técnicas de respiración y dinámicas lúdicas cuando participan familias. El ritmo de la clase se ajusta al nivel de los asistentes para evitar lesiones y promover progresos sostenibles. La combinación de trabajo físico y prácticas de respiración sirve para disminuir el cortisol asociado al estrés y fomentar estados de calma, según la experiencia de los instructores.

Yoga como complemento en tratamientos médicos

Celis también menciona que la práctica regular del yoga puede acompañar tratamientos médicos para trastornos metabólicos, no como sustituto, sino como complemento que ayuda a despejar la mente y optimizar la percepción corporal. Al mejorar el bienestar general, muchas personas reportan una mayor adherencia a hábitos saludables —alimentación, sueño y actividad física— que favorecen la recuperación o el control de condiciones crónicas.

En contextos urbanos con estrés económico y prolongados traslados, estas clases ofrecen un respiro práctico y accesible para quienes buscan regular sus emociones y fortalecer su salud física y mental.