En su más reciente propuesta narrativa, el autor capitalino Carlos Ferráez decide examinar las carreteras mexicanas desde una perspectiva humana y cotidiana. Lejos de convertir cada trayecto en una crónica de episodios criminales, la novela propone retratos de quienes viajan por estas rutas, con sus miedos, recuerdos y ausencias. Esa ambivalencia entre la amenaza percibida y la experiencia real de los viajes en México es el punto de partida de una historia que obliga a mirar más allá de los titulares.
Al mismo tiempo, la escena literaria nacional se prepara para un encuentro mayor: la Feria Nacional del Libro de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (FNL UASLP) celebrará su quincuagésima edición del 13 al 22 de marzo en el Centro Cultural Universitario Bicentenario. Este programa conmemorativo reúne a figuras consolidadas y voces emergentes, articulando actividades para públicos diversos y manteniendo un compromiso con la formación de lectores.
Viajes, peligro latente y la decisión de mirar distinto
Para Ferráez, la carretera mexicana carga con lo que él llama una promesa de violencia: la idea de que en cualquier desplazamiento pueden presentarse asaltos, retenes o bloqueos. Sin embargo, en Mapas inútiles la narrativa busca disminuir ese énfasis sensacionalista y concentrarse en la experiencia íntima de las personas que recorren el país. La novela contrapone el temor colectivo a la rutina del viaje y explora cómo la incertidumbre —aunque constante— no siempre se materializa, condicionando así decisiones cotidianas y la imaginación de los personajes.
La amenaza como telón de fondo
Ese clima de riesgo funciona como un telón que rara vez se descorre por completo: está presente en las conversaciones, en las pausas y en la elección de rutas, pero no es el único motor del relato. El autor prefiere diseccionar las pequeñas tensiones del trayecto: el silencio en el auto, la mirada hacia el paisaje, la tentación de recordar. Con recursos de un realismo contenido, Ferráez propone que la violencia, aunque parte del paisaje social, puede ser un elemento más entre otros que definen la vida en carretera.
Familia, memoria y los silencios que construyen relatos
La novela también coloca a la familia en el centro de su mapa emocional: las ausencias, las historias no dichas y las tradiciones repetidas generan un archivo compartido que, con el tiempo, se vuelve más memoria de transmisión que memoria fiel. Ferráez registra cómo en muchos núcleos familiares los relatos se repiten hasta convertirse en la versión oficial de un pasado que, en ocasiones, se aleja de la verdad. Ese proceso, lejos de ser exclusivo de México, sirve aquí para pensar las maneras en que las familias sobreviven a pérdidas y a la ausencia de diálogos francos.
Recuerdos y falsificaciones colectivas
El autor sugiere que gran parte de los recuerdos infantiles que compartimos no son registros puntuales, sino construcciones sociales: historias que se reciclan en cenas, festejos y conversaciones hasta ser aceptadas por todos como auténticas. En ese sentido, memoria se convierte en un territorio en disputa donde las repeticiones familiares pueden borrar matices, inventar detalles o suavizar conflictos. La novela atiende a esas capas y a las comedias involuntarias que sostienen los vínculos.
La FNL UASLP: un espacio para dialogar sobre lectura y autoría
En paralelo a la discusión literaria que genera la obra de Ferráez, la FNL UASLP plantea una agenda amplia: charlas, presentaciones y actividades para niños y jóvenes, así como espacios dedicados a la producción local bajo el título Territorios Potosinos. Entre las figuras invitadas están nombres como Cristina Rivera Garza, Juan Villoro, Laura Restrepo y Benito Taibo, quienes participarán en distintos foros y recibirán reconocimientos, entre ellos doctorados honoris causa. La feria actúa como un ecosistema donde la literatura se piensa tanto desde la tradición como desde las nuevas voces.
Con iniciativas orientadas a primera infancia y a la comunidad universitaria, la programación busca consolidar la lectura como práctica social y cultural. Además, la presencia de autoras y autores foráneos y locales favorece la creación de redes y la apertura de circuitos para textos menos visibles.
La convergencia entre la novela Mapas inútiles y la feria evidencia una preocupación compartida: cómo se narra la realidad cotidiana y qué relatos decidimos repartir en público. Tanto la ficción como los encuentros literarios proponen que, aun cuando la amenaza social sea constante, hay múltiples modos de contar y escuchar que permiten comprender mejor las vidas que se desplazan por el país.



