En una operación coordinada en El Rosario, Sinaloa, elementos del Ejército, la Guardia Nacional y la policía estatal detuvieron a un individuo identificado públicamente como Gabriel “N”, alias Gabito o El 80. Las autoridades federales relacionan a esta persona con la organización conocida como la facción Los Menores, parte del conjunto de grupos asociado al Cartel de Sinaloa.
Según el comunicado oficial difundido el 2 de junio de 2026, la detención se llevó a cabo en una acción táctica que terminó con la entrega del detenido a la Fiscalía General de la República en Culiacán. En el operativo se incautaron armas, municiones, droga, efectivo y un vehículo, elementos que, según Defensa, refuerzan las imputaciones en su contra.
Quién es el detenido y los cargos que enfrenta
La Secretaría de la Defensa Nacional describió a Gabriel “N” como el jefe regional de la facción Los Menores, también referida como Chapitos, nombre vinculado a los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán. Las investigaciones lo señalan como responsable de generar violencia en el sur del estado y como colaborador cercano de Iván Archivaldo Guzmán Salazar.
Las autoridades lo investigan por secuestro, homicidio y delincuencia organizada, y lo relacionan específicamente con el plagio y la muerte de “seis trabajadores y cuatro proveedores” de una empresa minera en Sinaloa. Ese caso involucró a la compañía canadiense Vizsla Silver, cuyos diez empleados fueron secuestrados en enero; nueve de ellos fueron encontrados sin vida.
Contexto del crimen y antecedentes operativos
En febrero, el entonces secretario de Seguridad federal informó que cuatro presuntos miembros de la agrupación Chapitos arrestados por el caso declararon que las víctimas habían sido confundidas con integrantes de una facción rival. Ese testimonio aparece como parte de la línea de investigación sobre el secuestro masivo que conmocionó a la región.
La detención de Gabriel “N” se produce tras una serie de golpes a estructuras vinculadas a los Guzmán: una semana antes se reportó la captura en Nogales, Sonora, de Isaí Martínez Cepeda, sobrino de Joaquín Guzmán Loera y requerido en Estados Unidos por delitos relacionados con el tráfico de drogas. Estas acciones reflejan un patrón de detenciones selectivas en contra de presuntos operadores del grupo.
Tensiones internas y rivalidades
El conflicto entre la facción Chapitos y los llamados Mayos se intensificó desde 2026, luego de un episodio que incluyó la detención y traslado a Estados Unidos de Ismael “El Mayo” Zambada. Ese suceso reconfiguró equilibrios y alimentó enfrentamientos territoriales que han afectado la seguridad en rutas mineras y pueblos del sur sinaloense.
Implicaciones políticas y judiciales
En paralelo, fiscales estadounidenses han incluido en un mismo expediente a altos funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa, acusándolos de conspiración para el tráfico de drogas y de supuestos arreglos con la facción Chapitos. Entre los señalados figura el gobernador Rubén Rocha Moya, además de otros nueve servidores públicos o exservidores con cargos que van desde la alcaldía de Culiacán hasta una senaduría por el partido Morena.
Reacciones y efectos del operativo
El gabinete de seguridad federal difundió el arresto como una respuesta directa a la violencia que ha afectado a comunidades y actividades económicas, en particular la minería. Para Vizsla Silver el caso de sus empleados fue presentado públicamente como la pérdida de “colegas”, un término que puso el foco internacional en la situación de seguridad en la región.
Aunque dos exfuncionarios del gobierno de Sinaloa se entregaron a autoridades estadounidenses el mes pasado, las demás personas acusadas en el mismo expediente —incluido el gobernador— aún no han sido detenidas por México; las autoridades mexicanas solicitaron a sus contrapartes en Estados Unidos mayor información probatoria antes de proceder.
Próximos pasos en la investigación
Tras el pase del detenido a la Fiscalía en Culiacán, el proceso penal seguirá su curso con las diligencias periciales, la presentación de pruebas y la posible formulación de imputaciones formales. Las autoridades han indicado que continuarán las operaciones en la región para desarticular células vinculadas al tráfico de drogas y al secuestro.
La captura de Gabriel “N” se suma a una serie de acciones que buscan debilitar las redes de poder de los grupos armados en Sinaloa, pero también plantea interrogantes sobre la persistencia de vínculos políticos y judiciales que, según las acusaciones en el expediente estadounidense, habrían facilitado la operación de estas organizaciones en el pasado reciente.
