La arena CDMX se erige como un espacio singular en el panorama del baloncesto profesional. Ubicada en el vibrante barrio de Azcapotzalco en la Ciudad de México, esta instalación no solo alberga juegos de baloncesto, sino que también es un punto de encuentro cultural, rodeada de puestos de comida, mercados al aire libre y vendedores que ofrecen productos no oficiales de la NBA. Cada noche, miles de aficionados se congregan para apoyar a los Capitanes de la Ciudad de México, la única franquicia mexicana en el sistema de la NBA, marcando un hito en la historia del deporte en el país.
La historia de los Capitanes dio un giro significativo en diciembre de 2019, cuando el comisionado de la NBA, Adam Silver, reveló que el equipo se uniría a la G League como la vigésima novena organización de esta liga. Este anuncio no solo representaba un avance para el equipo, que había sido establecido dos años antes para competir en la Liga Nacional de Baloncesto Profesional (LNBP), sino que también marcaba un paso estratégico para la NBA, buscando cultivar el amor por el baloncesto en una ciudad que había estado sin un equipo profesional durante más de diez años.
Nueva era para el baloncesto en México
La inclusión de los Capitanes en la G League simboliza un cambio importante en la percepción del mercado mexicano por parte de las principales ligas deportivas. En la última década, la NFL, la MLB y la F1 han intensificado sus esfuerzos en México, organizando eventos para conectar con los aficionados. Sin embargo, la NBA ha sido la única que ha hecho una inversión significativa al establecer un equipo completo en la capital mexicana, permitiendo que los Capitanes retengan su esencia latinoamericana y su identidad cultural.
Un equipo con raíces mexicanas
La mayoría de los jugadores de los Capitanes provienen de diferentes partes de Latinoamérica y de México, algo poco común en una liga que ha visto solo a seis jugadores de nacionalidad mexicana en sus 79 años de historia. A pesar de los desafíos iniciales, como lo reconoció el director general de la NBA en México, Raúl Zárraga, el equipo ha logrado mantenerse en la G League, destacándose en métricas como la asistencia y las ventas de mercancías.
Desde su debut en la liga, los Capitanes han roto récords de asistencia, con más de 35,000 espectadores presentes en una serie de juegos contra los South Bay Lakers en. Este entusiasmo de los fanáticos, que solía ser un sueño lejano, se ha convertido en una realidad palpable, y el equipo ha creado una base de seguidores apasionados que aprecian no solo el baloncesto, sino también la cultura que representa.
Una experiencia única para los aficionados
El ambiente en la arena CDMX es inigualable. Con un mascota entrañable llamada Juanjolote, inspirada en el axolote, y uniformes vibrantes que incorporan elementos tradicionales mexicanos, cada partido se transforma en una celebración de la cultura local. La experiencia de los aficionados se enriquece con espectáculos que incluyen luchadores, mariachis y celebridades mexicanas que dan vida a la atmósfera del evento deportivo.
Jugadores destacados y su legado
A pesar de no haber ganado campeonatos, los Capitanes han logrado resaltar a jugadores de origen mexicano. Uno de los más notables es Juan Toscano-Anderson, quien, tras su paso por la NBA, se unió a los Capitanes, aportando su experiencia y elevando la imagen del equipo. Además, otros jugadores como Gael Bonilla y Luis Andriassi han reforzado el compromiso del equipo con el talento local.
Con un récord de 10-2 y una racha de ocho victorias consecutivas en la actualidad, los Capitanes están en una posición favorable para competir en los playoffs de la G League, mostrando que su esfuerzo y dedicación están dando frutos. La figura de Orlando Méndez-Valdez, actual gerente general y exjugador, ha sido fundamental para construir un equipo competitivo.
El futuro de los Capitanes
A medida que se acerca el final de la temporada, surge la pregunta: ¿los Capitanes permanecerán como afiliados de la NBA? Hasta ahora, han demostrado ser el equipo favorito de México y un símbolo de las aspiraciones del país en el baloncesto. Aunque su camino ha sido desafiante, su impacto cultural y deportivo es indiscutible. Con el horizonte de una posible expansión de la liga, los Capitanes están bien posicionados para continuar su legado en el baloncesto profesional.



