Durante su mandato, el presidente Javier Milei ha alcanzado un superávit fiscal que cuenta con el respaldo popular. Sin embargo, al ingresar a la segunda mitad de su administración, enfrenta grandes desafíos para guiar a Argentina hacia un crecimiento económico sostenible. Este artículo analiza los factores que influyen en su gobierno en este contexto.
Uno de los primeros indicadores del crecimiento económico post-electoral fue el informe de crecimiento del INDEC, que reportó un aumento del 0.5% en el tercer trimestre de este año. Aunque el ministro de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno, celebró este crecimiento como un notable logro en tiempos de austeridad, es fundamental examinar los datos con mayor profundidad para entender su significado real.
La realidad detrás de los números
El crecimiento del 0.5% se origina de ajustes y revisiones en los datos. Por ejemplo, el mes de julio mostró inicialmente un decrecimiento del 0.1%, que luego se ajustó a un crecimiento de 0.1%. Las cifras de agosto y septiembre también fueron modificadas, sugiriendo que estos resultados pueden no ser tan espontáneos como parecen. Este tipo de manipulaciones genera dudas sobre la veracidad de las cifras, especialmente en un contexto donde la credibilidad del INDEC ha sido cuestionada anteriormente.
Desafíos estructurales y reformas necesarias
El crecimiento sostenido no solo se basa en números favorables, sino que también requiere reformas estructurales en áreas como el mercado laboral, la fiscalidad y las pensiones. Sin embargo, la política monetaria actual enfrenta serias dificultades, ya que la falta de reservas en el Banco Central limita la capacidad del gobierno para generar confianza entre los acreedores. A pesar de contar con un respaldo financiero considerable, como el acuerdo de swap de divisas por 20 mil millones de dólares con una potencia mundial, la economía argentina enfrenta un riesgo país que se mantiene por encima de los 600 puntos.
La situación se complica aún más por las altas tasas de interés y el control de cambios que restringen las inversiones. En el tercer trimestre, se observó un aumento en las solicitudes de protección de empresas, indicando una falta de confianza en el entorno económico. La capacidad industrial se encuentra en un 38.9%, un panorama sombrío comparado con situaciones anteriores, como el confinamiento por la pandemia.
Reforma laboral y tributaria en el horizonte
El gobierno de Milei planea presentar una reforma laboral al Congreso el 9 de diciembre. Este proyecto incluye aspectos clave como la ultraactividad, la relación de los convenios colectivos y los derechos individuales de los trabajadores. Sin embargo, el líder del sindicato de la construcción, Gerardo Martínez, ha manifestado su resistencia a cualquier cambio que implique una pérdida de derechos laborales, lo que podría dificultar la implementación de estas reformas.
Implicaciones de la reforma tributaria
Simultáneamente, la administración se enfrenta a la necesidad de llevar a cabo una reforma tributaria que simplifique el sistema fiscal y reduzca los impuestos que actualmente afectan la competitividad de las empresas. El Fondo Monetario Internacional ha instado a Milei a implementar modificaciones en este sentido, señalando que la estructura tributaria actual es compleja, con más de 155 impuestos que incrementan la carga administrativa.
La eliminación de impuestos distorsivos es un tema delicado, ya que podría comprometer el equilibrio fiscal, un principio que el oficialismo defiende. Sin embargo, los analistas advierten que es necesario encontrar un balance que permita mantener la recaudación fiscal mientras se fomenta el crecimiento económico.
La administración de Javier Milei se encuentra en una encrucijada crítica. A medida que avanza hacia la implementación de reformas clave, su capacidad para navegar estos desafíos determinará el futuro económico de Argentina. Con un entorno internacional favorable, un mandato electoral sólido y la necesidad de reformas estructurales, se abre la posibilidad de un crecimiento sostenible en el país.


