El balance del transporte aéreo en la región central del país refleja una mezcla de crecimiento y estancamiento. Aunque a nivel nacional el tráfico aéreo aumentó, la suma de pasajeros atendidos por el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) descendió levemente, situándose en 51.7 millones de viajeros, lo que equivale a una disminución del 0.04% respecto a 2026.
Es importante distinguir el comportamiento de cada terminal: el AIFA registró un avance significativo, mientras que el AICM acumuló su segundo año de pérdida de pasajeros. Diversos factores regulatorios y logísticos explican este panorama, y las autoridades ya han señalado medidas y expectativas para revertir la tendencia.
Desglose de cifras y factores determinantes
En detalle, el incremento del AIFA fue de 11.5%, alcanzando los 7.1 millones de pasajeros. En contraste, el AICM vio caer su tráfico 1.7% hasta registrar 44.6 millones de usuarios. La diferencia anual se tradujo en que el AICM atendió 753,685 pasajeros menos mientras que el AIFA sumó 730,989 viajeros adicionales.
Estos movimientos ocurrieron en un contexto nacional donde el transporte aéreo creció un 2.6%, atendiendo en total 191.2 millones de pasajeros. Por tanto, el desempeño de la zona centro contrasta con la tendencia general del país.
Restricciones internacionales y mantenimiento de flota
Entre las causas que han afectado la conectividad se cuentan la decisión del gobierno de Estados Unidos de revocar en octubre la aprobación para nuevos vuelos desde aerolíneas mexicanas, así como la cancelación de determinadas rutas. Además, extensas revisiones de motores en flotas de operadores como Viva y Volaris obligaron a reducir capacidades temporales.
Impacto operativo y planes de las aerolíneas
El Departamento de Transporte de EE. UU. anuló 13 rutas de compañías mexicanas y limitó planes de expansión hacia ese mercado, un factor que tensionó la operativa desde la capital. El director general de Aeroméxico, Andrés Conesa, ha expresado su preocupación ante la posibilidad de que las restricciones se prolonguen más allá de 2026, lo que afectaría la capacidad de crecimiento desde Ciudad de México.
Ante las limitantes para abrir nuevas rutas, las aerolíneas han apostado por densificar frecuencias y utilizar aeronaves de mayor capacidad en destinos consolidados —por ejemplo, reemplazar modelos Embraer 190 por Boeing 737 MAX en corredores como Nueva York, Orlando, Miami, Houston y Dallas— en lugar de añadir nuevos destinos desde el AICM.
Casos específicos: rutas y suspensiones
Algunas rutas programadas desde el AIFA —como vuelos a Houston y McAllen— se tuvieron que suspender tras la última orden del regulador estadounidense. Aun así, las aerolíneas apuntan a conservar capacidad en ese mercado con mayor densidad más que con expansión de red.
Infraestructura y expectativas de recuperación
En el frente local, el AICM encara una etapa de remodelación que ha impuesto límites de operaciones por hora. La primera fase de las obras está por concluir, lo que permitirá aumentar las operaciones de 44 por hora a al menos 48, una medida que las autoridades esperan contribuya a la recuperación del flujo de pasajeros.
La administración también confía en que eventos internacionales y el levantamiento de las restricciones de EE. UU. ayudarán a revertir la caída. En particular, la cercanía del Mundial 2026, que tendrá sedes en México, es señalado como un factor que puede impulsar la demanda y la conectividad aérea en la capital.
Conectividad multimodal: tren y acceso a AIFA
Un impulso adicional proviene de la logística terrestre: el gobierno anunció que la línea férrea entre la estación Buenavista y el AIFA comenzará operaciones antes de la Semana Santa, cuyo inicio se ubica el 29 de marzo. El trayecto cubrirá unos 30 kilómetros en alrededor de 43 minutos, enlazando con el Tren Suburbano y la Línea B del Metro, con el objetivo de facilitar el acceso al aeropuerto y atraer más viajeros.
En síntesis, el panorama del transporte aéreo en la región central mezcla señales positivas en infraestructura y en el AIFA, con retos regulatorios y operativos que afectaron al AICM. La expectativa gubernamental y de las aerolíneas es que las obras, la reanudación de autorizaciones internacionales y eventos de gran escala reviertan la tendencia durante los próximos meses.



