Caída en la producción manufacturera en enero y febrero alimenta incertidumbre económica

El inicio de 2026 dejó a la industria mexicana presionada: la producción manufacturera cayó un 1.8% en enero con respecto al mes anterior, según los resultados de la encuesta mensual difundida por el INEGI. A nivel agregado, el sector industrial —que integra minería, construcción y manufactura— marcó un descenso de 1.1% mensual, y el indicador mensual de actividad reflejó también una ligera contracción anual desestacionalizada de 0.1%. Estos números muestran una dinámica heterogénea y apuntan a mayores retos para la recuperación económica.

Junto con la producción se debilitaron otros componentes relevantes: el empleo en la manufactura presentó un comportamiento mixto, con un aumento marginal de 0.2% mensual en enero pero una caída interanual de 2.5%. Las horas trabajadas retrocedieron 0.4% frente al mes previo y 2.6% anual. Por su parte, el salario real promedio en el sector disminuyó 0.3% respecto a diciembre, aunque se mantuvo 3.3% por encima de enero de 2026. En conjunto, la manufactura sigue siendo clave, aportando alrededor del 20% del PIB mexicano.

Ramos más golpeados y sectores que avanzaron

Entre los subsectores que registraron las mayores contracciones anuales se encuentran la fabricación de insumos textiles y acabados, con una caída de 10.4%, seguida por equipo de transporte que cayó 9.5% y las industrias básicas de metales con un descenso de 8.3%. Estos retrocesos afectaron la cadena de valor y la demanda de insumos. Contrariamente, actividades ligadas a hidrocarburos mostraron dinamismo: la producción de petróleo y gas creció 4%, y la fabricación de productos de carbón y petrolíferos aumentó 18.4% respecto a enero de 2026, impulsada por factores puntuales en la oferta y la demanda internacional.

Impacto en manufacturas sensibles

Las caídas en textiles y transporte revelan problemas de competitividad y demanda externa. A esto se suman medidas comerciales que alteran expectativas: aranceles sectoriales de países socios, en particular sobre automóvil y acero, han enfriado la inversión y restringido el flujo de pedidos. El resultado es una combinación de menor producción, reducción de horas y ajustes en la plantilla productiva que, si se prolonga, podría erosionar capacidades de producción estratégicas.

El caso de los vehículos pesados: una caída profunda

El segmento de vehículos pesados experimentó una contracción aguda en febrero de 2026. La producción mensual se ubicó en 6,974 unidades, lo que supone una caída de 49% frente a las 13,696 unidades de febrero de 2026 y alcanza el nivel más bajo en aproximadamente cinco años. Las exportaciones del sector disminuyeron 32%, mientras que las ventas al por mayor y al detalle cayeron 27% y 39%, respectivamente. El dominio del diésel se mantiene: de las unidades fabricadas, 6,972 eran diésel, con apenas una unidad eléctrica y una de gas natural.

Presiones por importaciones usadas y respuesta del sector

La venta de camiones usados importados desde Estados Unidos está presionando la demanda de unidades nuevas: se estima que por cada 100 camiones nuevos vendidos ingresan alrededor de 64 usados, muchos con alto kilometraje. Ante esto, la asociación de fabricantes ANPACT ha solicitado al gobierno mayor control y revisión de las normas aduaneras y ambientales, y ha pedido coordinación entre la Secretaría de Hacienda, la Agencia Aduanal y la Secretaría de Economía para evitar distorsiones que impacten ventas, seguridad vial y emisiones.

Factores externos, perspectivas y acciones a vigilar

Entre los factores que limitan la recuperación figuran la imposición de aranceles bajo Section 232 en Estados Unidos y la incertidumbre en las negociaciones del T-MEC, que afectan la confianza de inversionistas y la estabilidad de las cadenas regionales. Aunque 2026 cerró con un comportamiento mixto —un bache en el tercer trimestre seguido por un repunte de exportaciones que elevó el PIB casi un 1% en el cuarto trimestre—, las previsiones para 2026 sitúan el crecimiento del país entre 1.4% y 1.8%, según analistas. La coordinación de políticas comerciales y la atención a la competitividad serán claves para revertir la tendencia.

Qué vigilar en adelante

Empresas y autoridades deben priorizar la regulación del comercio de usados, incentivos a la inversión en cadena de suministro y medidas para estimular la demanda interna y externa. La estabilización del entorno comercial, junto con políticas públicas que favorezcan la modernización tecnológica y la reconversión hacia energías limpias, puede ayudar a recuperar niveles de producción y empleo en la manufactura. La evolución de los próximos meses será determinante para consolidar la recuperación industrial.