La ciudad de Barranquilla ha encendido los motores de su carnaval 2026 de manera espectacular, celebrando la diversidad cultural y la memoria histórica de su gente. En un evento que reunió a más de 18,000 asistentes, la reina del carnaval, Michelle Char Fernández, fue la figura central de una velada que no solo fue un despliegue de baile y música, sino un homenaje profundo a las raíces africanas que forman parte de la identidad caribeña.
Un espectáculo inmersivo en el Estadio Romelio Martínez
El Estadio Romelio Martínez se transformó en un espacio vibrante desde las 4:00 de la tarde, acogiendo a una multitud ansiosa por disfrutar del inicio oficial de la fiesta. La producción utilizó tecnología de punta, incluyendo pantallas LED y drones, para crear una experiencia envolvente que cautivó a los presentes. Cada actuación fue acompañada de elementos visuales que realzaron la narrativa cultural del evento, llevándolos en un viaje desde África hasta el corazón de Barranquilla.
Un viaje hacia la identidad cultural
La presentación, bajo la dirección de Pedro Díaz, se estructuró como un relato que comenzó en África, cruzando el océano Atlántico hasta llegar al carnaval, símbolo de resistencia y celebración popular. Más de 700 artistas participaron en la representación, combinando danza tradicional con elementos contemporáneos, lo que permitió una fusión única que resonó con todos los asistentes.
El acto simbólico de entrega de las llaves de la ciudad
Un momento destacado fue la entrega de las llaves de Barranquilla a la reina Michelle Char, realizado por el alcalde Alejandro Char. En este evento, la soberana lució un espectacular vestido titulado ‘Mulata de colores’, diseñado por Jean Robechi, que simbolizaba la conexión entre el río y el mar, dos fuerzas esenciales en la cultura barranquillera.
Un legado cultural en escena
El evento también incluyó la entrega del Cetro de Mando al Rey Momo, Adolfo Maury Cabrera, y la investidura de los reyes del carnaval infantil, Sharon Acosta y Joshua Ortiz. Estas ceremonias no solo marcaron el inicio del carnaval, sino que también reafirmaron la importancia del legado cultural que se transmite de generación en generación, enfatizando el papel de cada figura dentro del carnaval.
Celebrando la diáspora africana
El espectáculo puso de relieve la historia de la diáspora africana, un tema central en la narrativa cultural del carnaval. Con ritmos y danzas africanas, se celebró la resistencia y la evolución cultural que surgieron a partir de estas raíces. La representación de San Basilio de Palenque, un lugar emblemático de libertad, fue uno de los momentos más emotivos, donde las voces de reconocidas cantadoras unieron el pasado con el presente.
La esencia popular y el clímax del carnaval
El cierre del espectáculo se dedicó a rendir homenaje a los barrios y verbenas que son el alma del carnaval. Las reinas populares se unieron a la reina Michelle para realzar el valor de estas tradiciones. El momento culminante fue marcado por el grito de “¡Aquí suenaaa!” del legendario Mike Char, abriendo paso a la lectura del Bando 2026, un documento que recoge los decretos e invitaciones a disfrutar de la fiesta.
Michelle Char deslumbró una vez más con un vestido diseñado por Alfredo Barraza, que reflejaba el esplendor del evento. Durante la lectura del bando, la reina destacó la importancia de la identidad barranquillera, invitando a todos a desempolvar sus trajes festivos y celebrar la cultura que nos une.
La noche concluyó con un agradecimiento a todos los artistas y trabajadores que hicieron posible este evento histórico, seguido de un cierre musical a cargo de reconocidos grupos como Grupo Niche y Iván Villazón, que dejaron una huella imborrable en el corazón de los asistentes.



