El panorama económico de México recibió un impulso técnico tras la publicación de nuevas proyecciones de crecimiento por parte del Banco de México (Banxico) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Ambos organismos elevaron sus estimaciones para 2026 luego de observar un desempeño más sólido al cierre de 2026, pero coincidieron en que las condiciones globales y domésticas siguen generando riesgos a la baja.
Banxico ajustó su previsión anual y amplió el rango de crecimiento esperado, mientras que la OCDE también mejoró su cálculo para 2026 y presentó una visión para 2027. A pesar de estas revisiones optimistas, las diferencias con la meta del gobierno y las amenazas externas explican la cautela de los analistas.
Revisión de pronósticos: qué cambió
En su informe trimestral referido al periodo octubre-diciembre de 2026, el Banco de México aumentó su proyección para el crecimiento del PIB de 2026 a un 1.6%, desde el 1.1% estimado previamente. Además, Banxico modificó el intervalo estimado para el año a un rango entre 1.0% y 2.2%, frente al rango anterior de 0.4% a 1.8%.
Por su parte, la OCDE publicó su Economic Survey of Mexico 2026 y colocó su previsión de crecimiento en 1.4% para 2026 y 1.7% para 2027, corrigiendo al alza su propia estimación de diciembre. Estos ajustes responden, en ambos casos, a la mayor actividad observada
Factores que apoyan la revisión
Entre las razones citadas por Banxico figuran un mejor comportamiento del producto en el cuarto trimestre de 2026 y la expectativa de que el consumo privado y las exportaciones sostengan la actividad en 2026. La institución destacó que este efecto tiene un componente principalmente aritmético, es decir, la mejora en el cierre del año anterior eleva la cifra de referencia.
La OCDE coincidió en que la recuperación será gradual y señaló que una renegociación rápida y efectiva del T-MEC podría impulsar la inversión y las exportaciones más allá de lo previsto, actuando como un catalizador para la economía mexicana.
Perspectivas para 2027
Banxico mantuvo sin cambios su proyección para 2027 en un 2.0% puntual, dentro de un intervalo entre 1.2% y 2.8%. Esa cifra se ubica por encima de la previsión de la OCDE para 2027 y de algunas estimaciones de mercado, aunque sigue por debajo de la meta oficial del gobierno de 2.3%, que sustentó el paquete económico para 2026.
Riesgos que siguen pesando
Aunque las cifras mejoraron, tanto Banxico como la OCDE insistieron en que los riesgos se mantienen orientados a la baja. El informe del banco central identificó seis amenazas principales: un aumento de la incertidumbre global, conflictos geopolíticos, un crecimiento estadounidense más débil de lo esperado, reconfiguración de cadenas de suministro por aranceles, episodios de volatilidad financiera y efectos adversos por fenómenos meteorológicos.
La OCDE añadió que la inversión privada podría permanecer contenida por la persistente incertidumbre, tanto doméstica como internacional, incluso cuando tasas de interés más bajas lleguen a aliviar costos financieros. La revisión del T-MEC y la política comercial estadounidense se mantienen como factores determinantes para el flujo de capitales y la demanda externa.
Implicaciones para la política económica
En el ámbito doméstico, Banxico advirtió que la brecha del producto seguirá en terreno negativo durante el horizonte de pronóstico, lo que implica holgura en la economía y limita presiones inflacionarias. Esto alimenta el debate interno sobre la trayectoria de la política monetaria, donde algunos miembros de la Junta ven espacio para retomar recortes en la tasa de referencia si no emergen efectos de segundo orden sobre la inflación.
El análisis de ambas instituciones refuerza la recomendación de preservar la fortaleza de los fundamentos macroeconómicos: disciplina fiscal, un sistema financiero sólido, cuentas externas sostenibles y un tipo de cambio flexible, elementos considerados esenciales para sostener el crecimiento en el mediano plazo.
La mejora de las proyecciones de Banxico y la OCDE para 2026 aporta un mensaje moderadamente optimista tras un 2026 de crecimiento limitado. No obstante, la recuperación permanece condicionada por riesgos externos y por la evolución de la relación comercial con Estados Unidos. En este contexto, la combinación de política monetaria prudente y señales de estabilidad en las políticas públicas será clave para convertir las estimaciones al alza en un camino de crecimiento sostenido.
En síntesis, los ajustes recientes elevan la expectativa de expansión económica para 2026, pero la cautela sigue siendo el denominador común entre las autoridades y los organismos internacionales.



