El pasado lunes, la comunidad de Bácum se sumió en un profundo sentimiento de pérdida tras el fallecimiento de su alcalde, Serge Enríquez Tolano. A los 57 años, Enríquez partió debido a complicaciones de salud. Este trágico suceso dejó una huella imborrable en todos aquellos que tuvieron el privilegio de conocerlo y trabajar junto a él. Fue recordado no solo como un líder comunitario, sino también como un hombre apasionado que dedicó su vida al bienestar de su gente.
La velación de sus restos se llevó a cabo en Ciudad Obregón, donde familiares, amigos y representantes de distintos sectores de la sociedad se unieron para dar su último adiós. La ceremonia, marcada por el respeto y la admiración, culminó con un emotivo homenaje que reflejó el cariño y la gratitud que la comunidad sentía hacia su alcalde.
Un legado de servicio y compromiso
Serge Enríquez dejó un legado que perdurará en la memoria de sus conciudadanos. Durante su gestión, fue un ferviente defensor de las causas locales, trabajando incansablemente para mejorar las condiciones de vida en Bácum. En su funeral, varios oradores compartieron anécdotas que destacaron su dedicación y esfuerzo en pro del bienestar de la comunidad.
Reconocimiento de sus logros
El secretario de Gobierno, Adolfo Salazar, en representación del gobernador, resaltó la trayectoria de Enríquez como un gestor incansable que siempre se mantuvo al servicio de su pueblo. Salazar expresó: “Rendimos homenaje a un hombre que conocimos en el servicio público, en la trinchera de la transformación”, reflejando el sentir colectivo de admiración por su compromiso.
El legado familiar
Valeria Enríquez, la hija del fallecido alcalde, compartió su gratitud por el apoyo recibido en este duro momento. La cantidad de personas presentes en su despedida confirmaba el cariño que se le tenía a su padre y la validez de sus acciones. “La comunidad nos ha demostrado que su legado seguirá vivo”, manifestó visiblemente conmovida.
Un homenaje lleno de emociones
El acto de despedida fue un momento de luto y de celebración de la vida de un hombre que dejó huella en cada rincón de Bácum. Tras la misa en la iglesia del pueblo, se organizó un cortejo fúnebre que partió hacia el Panteón Municipal. La comunidad se unió en una cabalgata, honrando la pasión de Enríquez por los caballos, un aspecto que siempre fue parte de su identidad. Este acto simbólico mostró el respeto y la admiración que se le tuvo.
Desde el Palacio Municipal hasta el panteón, cientos de personas acompañaron a Serge en su última jornada, un reflejo del impacto que tuvo en la vida de muchos. Alcaldes de municipios vecinos y funcionarios del gobierno también se hicieron presentes, rindiendo tributo a un amigo y colega que siempre abogó por el desarrollo de su comunidad.
La despedida culminó en el Panteón Municipal, donde Serge Enríquez fue sepultado junto a su padre, simbolizando la conexión profunda que siempre mantuvo con su familia y su tierra. La comunidad de Bácum enfrenta un vacío, pero también un fuerte sentido de unión y determinación para continuar el trabajo que Enríquez inició.

