El impacto de las fraudes financieras en Brasil
En los últimos años, Brasil ha sido testigo de un aumento alarmante en el volumen de dinero perdido debido a fraudes financieros. Según el presidente de la Federación Brasileña de Bancos (Febraban), Isaac Sidney, las pérdidas han crecido un 17%, pasando de R$ 8,6 mil millones a R$ 10,1 mil millones. Este incremento no solo afecta a las instituciones bancarias, sino que también repercute directamente en los clientes, quienes se convierten en víctimas de estos delitos.
La mayor parte de las pérdidas se concentra en fraudes relacionadas con tarjetas de crédito, que han acumulado pérdidas de R$ 10 mil millones en los últimos dos años. Además, los fraudes que utilizan el sistema de pagos instantáneos conocido como Pix también están en aumento, con un total de R$ 2,7 mil millones en pérdidas. En 2023, se registró un crecimiento del 43% en las transacciones fraudulentas a través de este sistema, lo que plantea serias preocupaciones sobre la seguridad financiera en el país.
La vulnerabilidad de los ciudadanos
Un estudio reciente reveló que el 36% de los brasileños han sido víctimas de fraudes o intentos de fraude hasta febrero de 2024. Las personas mayores de 60 años son las más vulnerables, siendo blanco de delitos como la clonación de tarjetas (44%), el engaño de falsas centrales de tarjetas (32%) y solicitudes de dinero a través de WhatsApp (31%). Estos datos subrayan la necesidad urgente de implementar medidas de seguridad más efectivas para proteger a los ciudadanos.
La creación de la Alianza Nacional contra Fraudes Financieras, anunciada por el Ministerio de Justicia y Seguridad Pública, es un paso en la dirección correcta. Sin embargo, muchos expertos argumentan que se requieren marcos legales más estrictos para garantizar la seguridad en el sector bancario y eliminar a los delincuentes del sistema.
Esfuerzos de las autoridades y el sector bancario
Desde la creación de la Dirección de Crímenes Cibernéticos en 2023, la Policía Federal ha intensificado sus esfuerzos para combatir los delitos virtuales. El número de operaciones contra crímenes cibernéticos ha aumentado drásticamente, pasando de poco más de 3 a más de 1,0. A pesar de estos esfuerzos, los delincuentes continúan utilizando tecnologías avanzadas para llevar a cabo sus crímenes, lo que complica aún más la labor de las autoridades.
El Secretario Nacional de Seguridad Pública, Mauro Sarrubbo, enfatizó que tanto los bancos como los ciudadanos deben involucrarse en la lucha contra el crimen cibernético. La colaboración entre las fuerzas de seguridad y el sector privado es crucial para crear un entorno más seguro. Además, es fundamental que los ciudadanos sean conscientes de los riesgos y no compartan información bancaria con desconocidos, ya que esto facilita la actividad delictiva.



