Los datos oficiales del Banco de México llaman la atención: en febrero de 2026 las importaciones procedentes de Taiwán se ubicaron en 7.5 mil millones de dólares, un incremento del 400% frente al mismo mes de 2026, cuando sumaron 1.5 mil millones. Este salto no es casualidad, sino el resultado de una combinación de factores que van desde decisiones de política comercial internacionales hasta la reconfiguración de cadenas de suministro globales.
Especialistas y actores locales coinciden en que detrás del número hay una transformación más profunda: no solo aumentó el consumo final, sino que muchas empresas están moviendo etapas de producción y buscando proveedores regionales. La tendencia, que comenzó a acelerarse desde marzo de 2026, ha posicionado a México como un receptor de componentes y maquinaria clave, especialmente en el sector tecnológico y de semiconductores.
Factores que explican el aumento
Varias causas explican el crecimiento tan abrupto. Primero, la implementación de aranceles por parte de Estados Unidos sobre ciertos países asiáticos empujó a exportadores a buscar nuevos destinos comerciales; en paralelo, la estrategia de nearshoring de empresas que buscan reducir riesgos llevó a cambios en las rutas de suministro. Segundo, la creciente demanda de chips y componentes electrónicos, donde Taiwán es líder global, ha elevado el flujo de mercancías especializadas hacia plantas mexicanas.
Relocalización y centros manufactureros
La expansión de parques industriales en estados como Jalisco, Chihuahua y Baja California ha atraído inversión de empresas taiwanesas y asiáticas. Firmas con trayectoria en México, como Foxconn, presente desde 2004, ya operan múltiples plantas (14 fábricas en nueve ciudades) y anunciaron en 2026 una inversión de 168 millones de dólares para potenciar la producción de servidores orientados a IA. Ese tipo de movimientos explica por qué no todo el aumento se traduce en consumo doméstico: gran parte corresponde a insumos para cadenas productivas.
Impacto regional y preocupaciones comerciales
El fenómeno en México no es aislado: en 2026 las importaciones estadounidenses desde Taiwán subieron en 59.6 mil millones de dólares respecto a 2026, la mayor alza entre sus socios comerciales. La reasignación de flujos comerciales refleja un intento por diversificar proveedores y reducir dependencia de China, aunque también ha generado señalamientos sobre prácticas de triangulación de mercancías.
¿Hay riesgo de triangulación?
Algunas autoridades en Estados Unidos han puesto sobre la mesa la posibilidad de que productos fabricados en China viajen a través de terceros países para eludir controles. Sin embargo, analistas consultados (incluido el sector empresarial) consideran que la mayoría de los movimientos corresponden a inversión directa y establecimiento de operaciones productivas en nuevos mercados. Aun así, la vigilancia aduanera y la transparencia en la cadena logísti ca siguen siendo temas críticos.
Perspectivas y desafíos para México
La tendencia abre oportunidades: según la gerente del Taiwan Trade Center, Mexico City, Brenda Camargo, las importaciones taiwanesas representaron en 2026 alrededor del 6.93% del total de compras externas mexicanas, y el comercio bilateral superó los 18 mil millones de dólares en 2026. Eso sugiere mayor integración industrial y potencial para atraer más inversión. Sin embargo, el país enfrenta retos en costos laborales, infraestructura logística y en consolidar una oferta de valor que vaya más allá de albergar ensamblajes.
Qué vigilar
Para sostener el impulso será crucial mejorar cadenas logísticas, fortalecer normas de comercio y promover esquemas de formación técnica que sumen mano de obra calificada. Además, mantener la red de tratados y la cercanía con Estados Unidos siguen siendo cartas fuertes para México. En resumen, el aumento del comercio con Taiwán no es solo una cifra; es un reflejo de cómo las decisiones comerciales y tecnológicas están redibujando la geografía industrial de la región.