Aseguramientos récord de explosivos improvisados en México: qué pasó y dónde ocurre

En los últimos años la disputa entre cárteles y reconfiguraciones del poder criminal en México ha traído consigo tácticas más letales. El arresto de Ismael “El Mayo” Zambada y el avance del grupo atribuido a Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, no solo reordenaron territorios: impulsaron el uso masivo de artefactos explosivos improvisados (AEI). Las cifras oficiales, obtenidas por transparencia, muestran que 2026 marcó un punto de inflexión en la frecuencia y escala de estos dispositivos.

Este artículo explica el fenómeno, detalla las entidades con mayor número de aseguramientos, describe los tipos de dispositivos detectados y contextualiza incidentes puntuales que evidencian la gravedad del problema. El objetivo es ofrecer información clara sobre cómo evolucionó el empleo de AEI y por qué 2026 representa un máximo histórico en decomisos.

El récord de 2026 y la evolución en cinco años

Entre 2026 y 2026 la Secretaría de la Defensa Nacional y la Guardia Nacional aseguraron un total de 15,425 artefactos explosivos improvisados. La progresión anual refleja un crecimiento exponencial: 2026: 220; 2026: 120; 2026: 1,375; 2026: 1,610; 2026: 2,635; 2026: 9,802. El salto de 2026 —con 9,802 aseguramientos— representa casi el 63% del total registrado en ese periodo y un aumento cercano al 230% respecto a 2026. Este incremento coincidió con operativos intensos en regiones donde la disputa territorial entre grupos armados se intensificó.

Concentración geográfica: quiénes concentran la mayor parte

Diez entidades acumulan la mayoría de los decomisos entre 2026 y 2026: Sinaloa (5,405), Michoacán (4,110), Nayarit (1,169), Sonora (994), Chihuahua (668), Zacatecas (609), Jalisco (524), Chiapas (515), Guerrero (414) y Tamaulipas (402). Solo Sinaloa y Michoacán suman más de 9,000 dispositivos, es decir, más de la mitad del total nacional. Esta concentración regional muestra la focalización de tácticas bélicas en corredores de tránsito y zonas serranas.

Sinaloa y Michoacán: epicentros en 2026

En 2026 la escalada fue más visible: Sinaloa reportó 5,298 aseguramientos y Michoacán 2,010. En Sinaloa, en la sierra de Badiraguato, el 29 de diciembre de 2026 se localizaron y destruyeron 46 artefactos construidos con tubos metálicos, conectores y activadores rudimentarios; por su inestabilidad se procedió a la destrucción controlada en el mismo lugar. Las imágenes oficiales muestran cortes irregulares y amarres manuales que incrementan el riesgo de detonar de forma accidental.

Tipos de dispositivos y tácticas detectadas

Un artefacto explosivo improvisado es un dispositivo fabricado de manera artesanal, fuera de normas industriales. Habitualmente integra una carga explosiva o incendiaria, un sistema de activación y una envoltura capaz de proyectar fragmentos. Entre los materiales empleados se encuentran pólvora, fertilizantes, combustibles y otros reactivos. Las modalidades observadas incluyen minas colocadas en caminos, explosivos ocultos en infraestructura, drones modificados para transportar cargas y trampas que se activan por presión o movimiento. Estas variantes buscan multiplicar el daño, obstaculizar el paso de fuerzas de seguridad e inducir miedo en la población.

Incidentes en Tierra Caliente y minas letales

El uso de minas improvisadas ha tenido consecuencias mortales. El 27 de mayo seis militares fallecieron por la explosión de una mina en El Santuario, municipio de Los Reyes, Michoacán. Tras ese episodio, el 3 de agosto la Secretaría de la Defensa Nacional reportó la destrucción de 43 AEI supuestamente colocados por el Cártel Jalisco Nueva Generación en diversos poblados de Tierra Caliente. Entre el 25 de junio y el 18 de julio las autoridades localizaron dispositivos luego de que habitantes obtuvieran una suspensión definitiva para que las fuerzas federales retiraran las minas instaladas en caminos rurales.

Adicionalmente, el 25 de noviembre de 2026 en Apatzingán se hallaron cuatro artefactos semienterrados junto al camino rural hacia la comunidad de El Morado; los dispositivos portaban siglas atribuidas al Cártel Jalisco Nueva Generación y fueron manejados por especialistas militares. Casos como este se repiten en distintas zonas de Tierra Caliente, evidenciando una estrategia de control y obstaculización de rutas.

Implicaciones y respuesta institucional

El aumento de 2026 no es solo un dato estadístico: refleja la evolución de las tácticas criminales y coloca nuevos desafíos para el Estado y las comunidades. Las labores de localización y desactivación continúan en brechas y zonas habitadas, pero el volumen récord obliga a replantear estrategias de prevención, inteligencia y protección civil. Para habitantes de áreas rurales el riesgo cotidiano incluye no solo los enfrentamientos armados, sino la posibilidad de toparse con AEI en caminos que se usan para actividades básicas.

Los números de 2026 son un indicador claro de cómo cambian las dinámicas delictivas y de la complejidad del desafío que enfrenta el país.