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4 junio 2026

Artemis II: tripulación diversa, eclipse único y pruebas de la cápsula Orión

Artemis II combina observaciones únicas, desafíos a bordo y avances que marcarán las próximas misiones lunares

La misión Artemis II volvió a situar a humanos en torno a la Luna tras el despegue impecable del 1 de abril. La tripulación está formada por Reid Wiseman, Christina Koch, Victor Glover y el canadiense Jeremy Hansen, y su composición representa un hito en diversidad: Koch es la primera mujer en orbitar el satélite, Glover el primer astronauta de raza negra en lograrlo y Hansen el primer extranjero en una misión lunar de NASA. Desde la cápsula Orión, llamada Integrity, los astronautas combinan tareas científicas con la gestión diaria de una nave de larga duración.

El sobrevuelo de la cara oculta permitió observaciones que no se pueden hacer desde la Tierra: durante aproximadamente 53 minutos la nave quedó en sombra y la tripulación aprovechó para inspeccionar la corona solar, buscar destellos de impacto y estudiar el polvo alrededor del borde lunar. La experiencia visual humana juega un papel central: los ojos pueden detectar matices y tonalidades que las cámaras robóticas suelen pasar por alto, como se observó históricamente en Apolo 17 con regolito de color naranja. Estos avistamientos ayudarán a definir objetivos científicos y técnicos de misiones futuras.

Observaciones únicas y utilidad científica

Desde la perspectiva de Orión, el eclipse solar creado por la posición de la Luna ofreció una ventana excepcional para estudiar la corona solar y fenómenos transitorios. Además de la corona, los astronautas estuvieron atentos a los llamados destellos de impacto producidos por meteoroides y al polvo levantado en el terminador lunar. La tripulación también observó zonas iluminadas por el resplandor de la Tierra, lo que permite comparar la iluminación natural desde distintos ángulos. Los científicos esperan que esas observaciones complementen los datos de satélites y sondas, aportando percepciones visuales que podrían revelar detalles de geología y de actividad reciente en la superficie.

Ojos humanos frente a sensores

La capacidad humana para identificar colores sutiles y texturas es un activo científico: los astronautas recibieron instrucciones para dejar que sus ojos se adapten y describir lo que ven con precisión. El equipo de operaciones destacó que combinando observaciones directas con medidas instrumentales se aumenta la probabilidad de detectar anomalías y zonas de interés geológico. Este enfoque es clave para preparar Artemis III, donde la nave será probada junto a los módulos de alunizaje, y para Artemis IV, previsto como la misión que devolverá a humanos a la superficie lunar.

Récords, trayectoria y comunicaciones

Durante el vuelo, la cápsula Orión superó el récord de distancia humana establecido por Apolo 13, alcanzando 252 752 millas (406 764 km) y superando el anterior hito por aproximadamente 4 102 millas, según la NASA. La misión también protagonizó lo que la agencia calificó como el mensaje y la comunicación más lejanos enviados hasta la fecha. La nave sigue una trayectoria que la acercará y alejará de la Luna en un patrón en forma de ocho, y la retransmisión pública permitió seguir en directo el paso por la cara oculta. Durante el sobrevuelo, la tripulación perdió temporariamente el contacto con la Tierra y lo recuperó a las 19:24 hora del este de Estados Unidos (23:24 GMT).

Vida a bordo y problemas técnicos

La vida cotidiana en Orión ha estado marcada por algunos contratiempos técnicos. El sistema sanitario principal, cuyo coste asciende a 23 millones de dólares, presentó fallos intermitentes que obligaron a la tripulación a utilizar urinarios de contingencia y a realizar procedimientos guiados desde Houston para intentar recuperar el sistema. Jenny Gibbons, enlace humano desde el control de la misión, llegó a advertir sobre no usar el inodoro hasta tener instrucciones claras. Más adelante se detectó formación de hielo en un tanque de aguas residuales, lo que complicó las operaciones hasta encontrar un remedio temporal coordinado con tierra.

Tecnología veterana y otras incidencias

En paralelo, el uso de portátiles Surface Pro de primera generación provocó problemas de correo electrónico y atención al software a bordo; Jason Hutt, responsable de ingeniería de Orion, explicó que la elección de hardware más antiguo responde a criterios de fiabilidad y certificación en entornos espaciales. A pesar de inconvenientes, la tripulación pudo resolver incidencias puntuales, como la reparación inicial del sistema sanitario por parte de Christina Koch. Estas experiencias alimentarán las mejoras operativas para las próximas misiones.

Contexto cultural y logística

Más allá de lo técnico, la tripulación rindió homenaje al legado de Apolo llevando parches y proponiendo renombrar accidentes lunares en honor a la nave Integrity y a Carroll Wiseman. Para el público, iniciativas como una simulación 3D desarrollada en colaboración con Sphere Vegas ilustran la trayectoria y ofrecen audio real del lanzamiento del 1 de abril. En la vida cotidiana a bordo, la NASA compartió el menú, con opciones que incluyen desde sopa de pollo hasta un llamado ‘brownie cósmico’, recordando que la nutrición y la moral de la tripulación son parte integral del éxito de la misión.

Autor

Linda Pellegrini

Linda Pellegrini contó desde Génova el proceso de reconversión de la antigua zona portuaria, entrando en el Ayuntamiento para una entrevista decisiva; es subdirectora con responsabilidad sobre las secciones históricas y propone en redacción investigaciones sobre la memoria local. Licenciada en la Universidad de Génova, conserva un archivo de fotografías antiguas de la ciudad.