El año 2026 ha sido un momento crucial para la economía argentina, ya que el país ha registrado una inflación del 31,5%, la más baja en casi una década. Este dato, proporcionado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), marca un descenso drástico desde el 211,4% que se reportó al final de 2025. La administración de Javier Milei se encuentra en una encrucijada, donde los números positivos chocan con la realidad económica que viven muchos ciudadanos.
A pesar de la celebración oficial por la reducción de la inflación, muchos expertos advierten sobre las implicaciones negativas que esta situación podría acarrear. La estrategia económica del ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, se basa en un modelo de superávit fiscal y la eliminación de emisiones monetarias, lo que según él, es la clave para “hacer a Argentina grande otra vez”. Sin embargo, esta euforia se ve empañada por un contexto de recesión y un atraso cambiario que podrían tener consecuencias a largo plazo.
El lado oscuro de la desinflación
La disminución de la inflación, que alcanzó un 2,8% en diciembre, no ha sido el resultado de un crecimiento sostenido. Más bien, se debe a una caída drástica en el consumo y a salarios que no han logrado recuperarse desde la llegada de Milei al poder. Este fenómeno ha generado un ambiente de incertidumbre, donde el costo de vida sigue siendo una preocupación constante para la clase trabajadora. Por ejemplo, a pesar del descenso general en los precios, el sector del transporte ha registrado un incremento del 4% solamente en diciembre, afectando directamente el poder adquisitivo de los ciudadanos.
Reformas laborales y su impacto social
Mientras que en México se están implementando políticas para reducir la jornada laboral, en Argentina, el presidente Milei propone extender la jornada de trabajo de 8 a 12 horas al día. Esta medida ha sido objeto de críticas por parte de abogados laborales, quienes argumentan que tal aumento podría ser considerado inconstitucional. En este contexto, los trabajadores se encuentran en una lucha constante por sus derechos, enfrentándose a despidos y condiciones laborales adversas.
Controversias en las estadísticas del INDEC
Uno de los temas más polémicos que han surgido en torno a la inflación es la metodología utilizada por el INDEC para calcularla. A partir de febrero de 2026, se implementará un cambio en la canasta de bienes, que dará mayor peso a los servicios y al transporte. Esta modificación ha sido criticada por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), que estima que, si se hubiera aplicado desde el inicio del mandato de Milei, la inflación reportada sería un 11% más alta. Tal acción ha suscitado sospechas de que el gobierno intenta manipular las estadísticas para presentar una imagen más favorable.
Los pronósticos para el futuro económico del país son variados. Por un lado, algunas firmas de corretaje, como Balanz, consideran que la trayectoria inflacionaria será a la baja en el primer trimestre de 2026. Sin embargo, consultoras como Epyca advierten que los recientes cambios en las bandas cambiarias del Banco Central podrían provocar un aumento en la inflación si se relajan los controles sobre el dólar. Este escenario plantea interrogantes sobre la verdadera sostenibilidad de los logros económicos de la administración actual.
Desafíos para el poder adquisitivo
A medida que Argentina se prepara para enfrentar el año 2026, la administración de Milei se encuentra bajo el escrutinio de los mercados internacionales. Aunque el descenso en la inflación es un logro significativo, la verdadera medida del éxito económico se determinará en la capacidad del gobierno para mantener el poder adquisitivo de sus ciudadanos. La implementación de nuevas políticas, junto con la respuesta social a los cambios en la canasta de bienes, serán factores críticos para el futuro.
El descenso del 31,5% en la inflación puede representar un hito para la gestión de Javier Milei, pero queda por verse si es un verdadero cambio de rumbo o simplemente un respiro temporal antes de otra crisis económica. Mientras tanto, la voz del ciudadano será la que determine el verdadero éxito de estas políticas.



