Argentina implementa un innovador sistema de clasificación de películas

Argentina ha dado un paso significativo en el ámbito cinematográfico al anunciar una reforma en su sistema de clasificación de películas. A través del Decreto 50/2026, publicado recientemente en el Boletín Oficial, se eliminan las categorías de clasificación que habían estado vigentes durante más de cuatro décadas. Este cambio forma parte de un esfuerzo más amplio para modernizar los criterios de calificación, adaptando el sistema a las transformaciones culturales y tecnológicas actuales.

La reforma, firmada por el presidente Javier Milei, anula el antiguo Decreto 828 de 1984 y disuelve la Comisión Asesora de Exhibiciones Cinematográficas, un organismo creado para poner fin a la censura que existía durante la dictadura militar. Con este nuevo enfoque, Argentina busca simplificar los procesos administrativos que anteriormente causaban demoras en la distribución y exhibición de películas.

Nuevas categorías de clasificación

El nuevo sistema de clasificación cinematográfica introduce cinco categorías: G, SP, R-13, R-17 y 18+. La categoría G, que sustituye a la antigua ATP (Apta para Todo Público), se define como contenido adecuado para todas las edades. Por otro lado, SP significa Supervisión Parental Sugerida, donde se recomienda que los adultos supervisen el contenido que podrían ver los niños, aunque este sea considerado general.

Las categorías R-13 y R-17 permiten la entrada de menores siempre que estén acompañados por un adulto, lo que refleja un cambio hacia una mayor responsabilidad familiar en la supervisión del contenido audiovisual. Finalmente, el grupo 18+ es para aquellos filmes que solo pueden ser vistos por adultos, manteniendo la restricción habitual.

Razonamiento detrás de los cambios

El gobierno de Milei argumentó que la evaluación de películas ya clasificadas en sus países de origen representa un uso innecesario de recursos estatales. Según el decreto, esta práctica no solo consume tiempo y recursos, sino que también afecta negativamente la industria cinematográfica al dificultar el acceso del público a una oferta diversa de contenidos. Con más del 65% de las películas exhibidas en Argentina provenientes de Estados Unidos, se considera más eficiente adoptar automáticamente las clasificaciones de Hollywood.

Además, se hace hincapié en que la responsabilidad principal sobre el consumo de contenido por parte de los menores recae en sus padres y tutores. Esta declaración busca empoderar a las familias, dándoles un papel más activo en la supervisión del acceso a las películas por parte de sus hijos.

Impacto de la disolución de la Comisión Asesora

La Comisión Asesora de Exhibiciones Cinematográficas fue un símbolo de la democratización del cine en Argentina tras la dictadura, creada para evitar la censura que había caracterizado ese periodo oscuro. Sin embargo, el nuevo decreto señala que esta comisión ha quedado obsoleta, ya que no ha demostrado la agilidad necesaria para clasificar en el contexto actual. El gobierno argumenta que los criterios establecidos en la década de los 80 ya no son relevantes en un mundo que ha evolucionado cultural y tecnológicamente.

Este cambio es visto como una oportunidad para modernizar la clasificación de películas y adaptarla a los estándares internacionales vigentes. Al disminuir la burocracia y permitir que el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) asuma más control sobre el proceso, se espera que la industria audiovisual pueda prosperar con un sistema más flexible y eficiente.

Reacciones a la nueva normativa

El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, celebró el cambio en redes sociales, haciendo alusión a la película Cinema Paradiso como una metáfora del nuevo decreto, resaltando que la anterior estructura estaba anclada en un contexto que ya no refleja la realidad actual. En sus comentarios, criticó a gobiernos anteriores que no habían logrado implementar reformas necesarias, afirmando que los intentos de control estatal sobre la cultura convierten el arte en propaganda política.

Con esta reforma, Argentina se posiciona para abrazar un enfoque más moderno en la clasificación de películas, alineándose con el resto del mundo y otorgando más libertad a los cineastas y al público. La nueva normativa entrará en vigor en los próximos 60 días, marcando el fin de un capítulo en la historia del cine argentino.

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