Argentina frena condena de Estados Unidos en CELAC por la crisis en Venezuela

El pasado domingo, se llevó a cabo una reunión de emergencia del Comité de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), presidida por Gustavo Petro, presidente de Colombia. Este encuentro, realizado de manera virtual, tenía como objetivo establecer una postura unificada sobre la intervención de Estados Unidos en Venezuela, especialmente en relación a la detención de Nicolás Maduro. Sin embargo, la falta de consenso resultó en que la reunión culminara sin una declaración conjunta que condenara las acciones de Washington.

Argentina, respaldada por un grupo de aliados regionales, logró evitar que se emitiera una declaración unánime que denunciara la intervención estadounidense. La participación de ministros de relaciones exteriores y representantes diplomáticos de los 33 países miembros buscaba articular una crítica a las acciones militares de EE. UU., pero las profundas divisiones políticas dentro de América Latina impidieron un acuerdo común.

Posturas divergentes entre los países de la región

En este contexto, Argentina jugó un papel crucial al oponerse a la condena. El ministro de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno, se expresó como una de las voces más firmes contra la declaración, junto a naciones como Paraguay, Perú y Bolivia. Mientras tanto, otros países como Colombia, Brasil y México manifestaron su desaprobación hacia las acciones militares de EE. UU., que llevaron a la captura de Maduro y su esposa, Cilia Flores, quienes ahora enfrentan acusaciones de narcotráfico y otros delitos en Nueva York.

La reacción internacional ante la intervención

Previo a la reunión, varias naciones habían expresado su rechazo a la operación militar. En particular, el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, consideró que las acciones de EE. UU. representaban un “precedente peligroso” para la comunidad internacional. Lula subrayó que este tipo de intervenciones podría conducir a un panorama de violencia y caos, donde prevalezca la ley del más fuerte en detrimento del multilateralismo.

Por su parte, el gobierno mexicano emitió un comunicado en el que condenó las acciones militares, destacando que constituían una clara violación del derecho internacional. Además, el presidente colombiano, Gustavo Petro, reafirmó su compromiso con la soberanía de los Estados, desplegando tropas en la frontera con Venezuela como medida preventiva.

Reacciones dispares en el ámbito político

Las reacciones al arresto de Maduro han sido diversas en América Latina. En Chile, el presidente saliente Gabriel Boric se alineó con las críticas hacia Estados Unidos, mientras que su sucesor, José Antonio Kast, celebró la detención, responsabilizando a Maduro por la crisis migratoria y el aumento del crimen organizado. En Honduras, la presidenta Xiomara Castro rechazó el arresto, pero su sucesor, Nasry ‘Tito’ Asfura, mostró apoyo a las acciones estadounidenses.

Esta fractura también se evidenció en la última cumbre de Mercosur, donde Lula rechazó cualquier intervención militar extranjera, mientras que el presidente argentino Javier Milei expresó su respaldo a la estrategia de Trump para derrocar al liderazgo venezolano. Durante la reunión de CELAC, las intervenciones de diplomáticos de Cuba, Nicaragua y Colombia se opusieron firmemente a la intervención, pero se encontraron con la resistencia de otros países que cuestionan la legitimidad del gobierno venezolano.

La postura de Argentina en el contexto regional

La posición de Argentina contrasta marcadamente con la de otros países latinoamericanos, tal como lo evidenció el presidente Javier Milei, quien celebró la caída de Maduro, considerándolo una amenaza para la región. Su enfoque directo y audaz resuena con un sector del electorado que anhela un cambio drástico en la política regional. A medida que se desarrollan estos acontecimientos, queda claro que las divisiones en el seno de CELAC reflejan una lucha más amplia entre visiones políticas y estrategias de gobernanza en América Latina.

La situación en Venezuela y la respuesta internacional a la intervención de EE. UU. continúan siendo temas de debate candente, evidenciando la complejidad de las relaciones diplomáticas en un entorno caracterizado por la incertidumbre y la polarización política.