Durante el primer semestre de su gestión, la administración de Javier Milei logró establecer un superávit fiscal, un logro que le brindó un respaldo electoral significativo. Sin embargo, en la segunda mitad de su mandato, se enfrenta al desafío principal de crear un camino hacia el crecimiento sostenible de la economía argentina. Este objetivo se ve favorecido por varios factores, como el apoyo de su reciente victoria electoral y una oposición debilitada por un escándalo de corrupción.
A pesar de estos vientos favorables, la situación económica continúa siendo compleja. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), Argentina reportó un crecimiento del 0.5% en el tercer trimestre de este año, lo que se traduce en un crecimiento anual del 5%. Sin embargo, este avance ha sido empañado por ajustes y revisiones que generan dudas sobre la veracidad de las cifras presentadas.
Desafíos de la política económica
La administración de Milei enfrenta múltiples desafíos que van más allá de las cifras de crecimiento. La política monetaria vigente es cuestionable, ya que no ha logrado acumular reservas en el Banco Central, un aspecto crucial para generar confianza entre los acreedores. Esto cobra especial relevancia dado que el riesgo país se mantiene por encima de los 600 puntos, a pesar de la victoria electoral. La situación se complica con la necesidad de mantener controles de cambio, conocidos como cepo, que limitan las transacciones monetarias.
Impacto de las tasas de interés
Las altas tasas de interés están comenzando a tener un efecto negativo en la economía. Actualmente, ha aumentado la cantidad de empresas que solicitan la equivalencia argentina del Capítulo Once, lo que refleja una crisis similar a la que llevó al colapso del gobierno de Macri en 2019. En septiembre, la capacidad industrial ociosa alcanzó el 38.9%, un dato alarmante que evoca los peores momentos de la pandemia de coronavirus.
Sectores en crecimiento y desafíos estructurales
El crecimiento anual del 5% es, en parte, un intento de recuperar la contracción del año anterior. Sin embargo, es importante destacar que este crecimiento es desigual y se concentra en sectores específicos, como la energía, la minería y la agricultura. En contraste, el sector manufacturero se encuentra un 10% por debajo de los niveles de, mientras que la construcción ha caído más del 20%. Esta situación no solo afecta el empleo, sino que también obstaculiza la modernización necesaria para la infraestructura del país.
Obstáculos políticos y la búsqueda de consenso
El gobierno de Milei confía en el descontento hacia el kirchnerismo, evidenciado en las elecciones de medio término, para obtener un consenso amplio para sus reformas. Sin embargo, enfrenta la resistencia de sectores kirchneristas, que aún tienen una representación significativa en el parlamento. Además, voces respetadas del sector industrial, como Paolo Rocca, están pidiendo una política industrial que trascienda las reformas propuestas, señalando la importancia de un debate más profundo sobre el rumbo económico del país.
La administración de Javier Milei se encuentra en una encrucijada. La búsqueda de un crecimiento sostenible requiere no solo de políticas económicas efectivas, sino también de un diálogo constructivo que incluya a todos los sectores de la sociedad. Sin un enfoque integral en la economía real y la modernización de la infraestructura, los desafíos que enfrenta Argentina podrían volverse insuperables.


