En una reciente reunión del Mercosur celebrada en Buenos Aires, la Argentina, bajo la presidencia de Javier Milei, presentó una propuesta para flexibilizar el bloque y permitir acuerdos bilaterales de libre comercio con otros países, especialmente con Estados Unidos. Esta iniciativa ha sido un tema recurrente en la agenda del nuevo gobierno argentino, que ha mostrado un enfoque crítico hacia el Mercosur desde su llegada al poder.
La propuesta argentina y su contexto
La propuesta de Milei se da en un momento complicado para la Argentina dentro del Mercosur, ya que enfrenta la oposición de otros miembros como Brasil, Paraguay y Uruguay, que son más reticentes a la flexibilización. La idea es que, si no se llega a un consenso en al menos dos reuniones del Grupo Mercado Común (GMC), los países podrían negociar acuerdos bilaterales. Sin embargo, esta estrategia ha sido vista como una erosión de los principios fundamentales del Mercosur, que se basa en la toma de decisiones por consenso.
Las reacciones de los países miembros
Los otros miembros del Mercosur han mostrado escepticismo ante la propuesta argentina. Diplomáticos brasileños han expresado su preocupación por la posible ruptura del principio de unión aduanera, que ha sido un pilar del bloque desde su creación. Además, la falta de apoyo de otros países miembros podría significar que la Argentina no obtenga los beneficios esperados de esta flexibilización. La situación se complica aún más con el cambio de gobierno en Uruguay, donde el nuevo presidente, Yamandú Orsi, se alinea más con la postura de Lula en Brasil, que aboga por mantener la unidad del bloque.
El interés de Estados Unidos y el futuro del Mercosur
A pesar de las intenciones de la Argentina, el interés de Estados Unidos en establecer un acuerdo de libre comercio no está claro. Recientemente, el enviado de EE.UU. para América Latina, Mauricio Claver-Carone, indicó que no están buscando nuevos tratados de libre comercio, lo que deja a la Argentina en una posición incierta. Si el gobierno de Milei persiste en su propuesta, podría verse obligado a abandonar el Mercosur, lo que implicaría un alto costo político y la pérdida de acuerdos comerciales ya existentes.
La situación actual plantea un dilema para la Argentina: ¿debería seguir adelante con su propuesta de flexibilización y arriesgarse a perder el apoyo del bloque, o buscar un camino que mantenga la unidad del Mercosur? Con la presidencia rotativa del bloque, la Argentina tiene la oportunidad de influir en la agenda, pero también enfrenta la presión de otros miembros que prefieren mantener el consenso y la cooperación.



