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La violencia en el comercio no es algo nuevo, pero el reciente asesinato de un comerciante en un tianguis de Tijuana nos recuerda lo frágil que puede ser la seguridad en estos espacios. Mientras las ciudades lidian con el crecimiento de la criminalidad, es crucial entender qué factores están detrás de estos incidentes y cómo afectan a la comunidad comercial.
El suceso y sus implicaciones
El 2 de agosto de 2025, un hombre, dueño de la tienda de saldos “Max”, fue asesinado en su propio establecimiento dentro de un tianguis en Tijuana. Este trágico evento tuvo lugar alrededor del mediodía, cuando dos individuos entraron y abrieron fuego. Las autoridades aseguraron rápidamente la escena y cerraron el acceso para investigar lo sucedido.
Este tipo de incidentes nos hace preguntarnos: ¿qué tan seguros se sienten realmente los comerciantes en entornos de alta vulnerabilidad como los tianguis? La respuesta no es sencilla. La seguridad en estos lugares depende de varios factores, como la presencia efectiva de las autoridades, la colaboración de la comunidad y la implementación de medidas de prevención adecuadas.
Según el Fiscal de Homicidios de la Fiscalía General del Estado, Miguel Ángel Gaxiola, este ataque fue directo y no está relacionado con actividades de extorsión. Sin embargo, esto no reduce la inquietud que sienten los comerciantes, quienes a menudo trabajan en condiciones de incertidumbre y riesgo.
Un entorno de negocios en riesgo
La violencia en el comercio no solo afecta a las personas involucradas, sino que también deteriora la percepción de seguridad en la comunidad. Si los comerciantes y clientes sienten que su seguridad está en juego, es probable que se desanimen a visitar estos lugares. Esto puede resultar en una caída de las ventas y, a largo plazo, en el cierre de negocios.
Es vital reconocer que el comercio en tianguis ofrece opciones accesibles para muchos consumidores, pero también presenta riesgos que deben ser manejados. Implementar medidas de seguridad efectivas, como la vigilancia y la colaboración con las autoridades, puede ayudar a mitigar estos riesgos y crear un entorno comercial más seguro.
Lecciones aprendidas y pasos a seguir
Los incidentes de violencia en el comercio deben ser un llamado a la acción. Los propietarios de negocios deben considerar seriamente la adopción de medidas de seguridad proactivas, como capacitaciones en gestión de crisis y la creación de redes de apoyo entre comerciantes. Además, es fundamental que las autoridades locales refuercen su presencia en estas áreas y colaboren con los comerciantes para desarrollar soluciones sostenibles.
La situación en Tijuana es un recordatorio de que la seguridad no es solo responsabilidad de las autoridades, sino también un asunto de la comunidad. La colaboración entre comerciantes, autoridades y ciudadanos puede ser la clave para generar un entorno más seguro y propicio para el comercio. ¿Te imaginas cómo cambiaría la dinámica si todos trabajáramos juntos por un mismo objetivo?
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